Artículos de opinión

Estrategia populista

La estrategia populista despierta en mi persona un gran interés. Aunque el cuarto poder presente el populismo desde una perspectiva peyorativa utilizada para desacreditar a contrincantes políticos como Podemos, vamos a abordar la ideología sin tapujos, sin prejuicios. Ernesto Laclau estima que “populismo no tiene un contenido específico, es una forma de pensar las identidades sociales, un modo de articular demandas dispersas, una manera de construir lo político.”

He de decir que conocí el populismo hace no demasiado tiempo, y hay ciertas cuestiones que han captado profundamente mi atención. Entre ellas, la concepción del eje izquierda-derecha como obsoleto alegando que este no representa la realidad sociopolítica – específicamente la española –. El fin de esta estrategia no es más que el de conseguir aglutinar a una mayoría que no se refleje en estas – según ellos, arcaica –, es decir, abogan por una construcción nacional popular.

La adopción de esta estrategia supone la renegación del conflicto de clases. El eje izquierda-derecha no ha quedado anticuado; las clases sociales siguen existiendo – a pesar de las grandes variaciones que estas han sufrido desde el siglo XIX –.

Hay diversas opiniones al respecto; hay quienes piensan que esta formulación presenta un claro atentado contra la democracia, mientras que los autores postmarxistas – anti-marxistas para algunos autores – Ernesto Laclau y Chantal Mouffe presentan a esta ideología como forma de revalorizar la democracia, de radicalización de la misma.

La estrategia populista implica la creación de un marco cultural común que sea capaz de englobar al mayor número de personas posible. Pero, ante la imposibilidad de llevar esto a cabo en el escenario político el Estado español, la estrategia se basa en ensalzar lo catalogado como cultura popular: el fútbol, programas televisivos, etc. Aquí nos topamos con el dilema de si apoyar la condecoración de una virgen con una medalla es un acto propio de la “vieja política” o si se trata del ensalzamiento de la cultura popular de ese sujeto político nacional que los populistas aspiran a construir.

Por lo tanto, se trata de una propuesta meramente estratégica e ideológicamente superflua que intenta anteponerse invalidando a la izquierda en pos de la creación de un proyecto nacional popular capaz de alcanzar una situación hegemónica en el escenario político. ¿Esta esto posible en España? ¿Supone un retroceso en materia ideológica?