Anticapitalismo Artículos de opinión Latinoamérica

Cárcel para muchos, libertad para pocos

En el día de ayer, la Corte Suprema de la Nación Argentina, el organismo máximo de Justicia, falló a favor de la aplicación de un decreto, derogado en 2001, que liberará a fines de este año a un represor (Luis Muiña, omitir su nombre sería una irresponsabilidad de mi parte) que cometió crímenes de lesa humanidad durante la más violenta dictadura militar que atravesó el país.

La ley Nº24.390, conocida popularmente como “2×1”, fue sancionada en 1994. El objetivo de la misma era reducir el tiempo en prisión para las personas detenidas sin una sentencia firme por extensos y dilatados procesos judiciales. Sin embargo, como afirma el diario La Nación: 

Esta meta no se cumplió, de hecho en la actualidad la mitad de la población penitenciaria del país está procesada sin sentencia firme.

En la nación donde medios de comunicación luchan por la baja a la edad de imputabilidad, donde tenemos presos y desaparecidos políticos cuyos casos son invisibilizados en los noticieros masivos (llámese Milagros Sala, Jorge Julio Lopez, Higui, y agréguese un largo y doloroso etcétera) y donde los conservadores celebran abiertamente por redes sociales el ataque a la Historia que representa este nuevo fallo judicial: ¿qué tipo de sociedad se está modelando? ¿qué futuro estamos creando?

No, no pongo en duda lo obvio: Somos hijxs de las empresas, del marketing y de la democracia corporativa. Somos la digna imagen del Capitalismo en su etapa de mayor naturalización. No estoy cuestionando a Macri, ni a Tinelli, ni a Cristina, ni a Magnetto. Ni a ningún otro dueño de los medios de producción.

Estoy tratando de llamarte la atención a vos. Que ves en las elecciones la posibilidad de cambiar el país. Que cuando la mayoría aprueba algo, creés que está “bien” por el simple hecho de que si muchos lo siguen, alguno debe haberse tomado el trabajo de ejercer su juicio crítico para llegar a la conclusión de que eso era “bueno”. A vos, que pensás que llegar cansadx del trabajo y ver programas basura para distenderte del estrés de tu empleo y de tus preocupaciones individuales, es algo útil, necesario y no dañino.

A vos, que creés que lo personal no es político: levantá la cabeza, dejá de mirarte el ombligo. El cambio no lo hacen las y los políticos, lo hacemos nosotrxs cuando elegimos quejarnos de que nuestro día a día nos hace infelices, cuando nos manifestamos, cuando nos preocupamos por la otra persona sin anteponer nuestro interés económico, cuando socializamos el saber, cuando nos unimos para construir y avanzar colectivamente, en fin, cuando tomamos la decisión de pensar, en vez de dejarnos ser pensados.

Ilustración: @PibeKantina
Juana Lo Duca
Estudiante de Ciencias de la Comunicación Social en la UBA. @Jualoduca en Twitter. Apasionada por la Psicología social, feminista y ácrata. La palabra como arma.