Artículos de opinión

Deporte, política y capitalismo

Estadio lleno hasta la bandera, el equipo local mete gol, la gente alza las bufandas, pero atención, entre la multitud se ven banderas de naciones, ¿Política? Se oyen gritos de Independencia, se oyen Vivas España… Fútbol.
Esta podría ser una radiografía de algunos partidos de nuestra Liga, pero profundicemos, ¿se debe mezclar la política y el deporte?
Como muchas sabréis con la intervención capitalista en el deporte (Hay un informe muy interesante de CCI) se crea y divulga un nuevo estilo deportivo, mas allá del deporte por placer y salud, un nuevo estilo basado en la competición, la superación de récords, la competición como estilo de vida. A medida que este pensamiento fue cogiendo adeptos (la burguesía ya se ocupo de ello) el deporte fue adquiriendo niveles de importancia enormes socialmente hablando. Se llego a tal punto en el cual lo que realizaban los atletas en sus disciplinas eran motivo de discusión nacional, se convertía el deporte en el Opio del Pueblo, pero no solo en nuestra droga, sino las grandes competiciones ponían a flor de piel el pensamiento chovinista imperante en Europa durante inicios y mediados del s.XX, este chovinismo llevaba a formar atletas invencibles, llevar la política y las relaciones diplomáticas a las pistas y terrenos de juego.
A día de hoy nos parece de lo mas normal cada 2 años en el fútbol llenarnos de banderas nacionales y vitorear a la selección, o incluso de manera anual en otras disciplinas. La defensa de los colores nacionales se vuelve motivo de orgullo, un orgullo que a veces llega a la violencia, partidos de alta tensión, países enemigos políticamente que lo trasladan al ámbito deportivo.

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La mezcla del deporte con la política es el mayor error que podemos cometer, un pasatiempo digno y que debería ser publico se vuelve un acto de reivindicación. Los que apoyan la teoría de la politización del deporte se escudan en que son ámbitos donde se unen las masas y así se les puede concienciar, en cambio, lo detractores, como yo, asumimos esa concienciación en la calle, en las fabricas, en el día a día, el deporte debe ser el pasatiempo lúdico, donde la desconexión se instaure por unos minutos, poder abrazarte con un rival ideológico, poder combatirlo después.
La intervención política del deporte termina volviendo a la ideologia un mar de hooligans, es decir, se traslada la defensa de los colores de un Club de manera incondicional, a la defensa de una ideologia, que por supuesto, en muchos casos, es desconocida por la propia afición, realizando un acto de hipocresía, vuelven a la ideologia espectáculo y al deporte un terreno político, pitar al himno de una competición, pero querer ganar esa competición, la hipocresía de la política en el deporte.

Informes CCI: https://es.internationalism.org/series/595