Amor Libre

Relaciones abiertas: de lo sexual y lo romántico

Cuando hablamos sobre el amplio espectro que abarcan las relaciones abiertas existe una tendencia tal vez demasiado simplista en la que se suele caer en el error de generalizar en exceso el término. Algunos acusan un etiquetado demasiado específico y complicado de entender y por eso recurren al término genérico, que a veces incluso puede difuminar la línea divisoria entre diversos tipos de relaciones. Sin embargo, es importante subrayar las más que reseñables diferencias entre los dos grandes tipos de relaciones abiertas. En primer lugar, y ocupando una posición mucho más vinculada al sexo, podríamos hablar de aquellas relaciones que implican una apertura de carácter sexual. Seguidamente, se puede distinguir otro grupo de relaciones mucho más emparejadas con el término amoroso o romántico, es decir, todas aquellas que implican una apertura de carácter romántico.

Como es de esperar, cada tipología relacional se puede subdividir en muchas otras, de carácter y organización distintos. Sin embargo, la intención de reunirlas únicamente en dos grupos diferentes nos sirve para establecer una línea divisoria que permita aclarar las diferencias esenciales (pero que todavía parecen estar entremezcladas) entre ambas.

Por un lado, las relaciones en las que se produce una apertura de carácter sexual permiten a la pareja abrirse a nuevas experiencias con terceros en el campo del sexo. Liberales, swinger, pareja abierta… Muchos son los subtipos de relaciones en los que se pueden dividir o etiquetar. Sea como fuere la organización de este tipo de relaciones, o el nombre que se le asigne, no existe un compromiso de lealtad romántica que vincule a una persona, o a la pareja en sí, con un tercero o terceros.

Por otro lado, aquellas relaciones con un tercero o terceros que contengan un compromiso vinculante y romántico entre las personas involucradas, se pueden agrupar dentro de la tipología de relaciones con una apertura de carácter romántico. Entre ellas, podríamos hablar del poliamor, aunque no es el único tipo de relación de carácter romántico ni parece ser que el espectro de tipologías relacionales en este ámbito vaya a dejar de crecer durante los próximos años. No se trata simplemente de una relación de carácter sentimental en la que también existe una condición sexual (relaciones sexoafectivas, que podríamos decir que se encuentran casi a caballo entre ambos tipos de apertura), sino que, en este caso en particular, el tipo de compromiso es totalmente distinto por la propia existencia del vínculo romántico entre las personas involucradas.

Es importante no confundir ambos tipos de apertura porque en cada una de ellas las reglas del juego cambian totalmente. Por supuesto que ambas no son excluyentes y se pueden combinar entre ellas: por ejemplo, podemos hablar de relaciones abiertas de corte romántico que también han acordado establecer una apertura sexual del tipo que sea. En definitiva, lo esencial es saber aprender a construir nuestras relaciones en base al tipo de experiencias con las que decidamos vivir y enriquecernos.