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Oscars 2017 o la tragedia de La La Land

Bienvenidos, un año más, a los premios más famosos, queridos y respetados del cine internacional, los Grammy… Perdon, hablaba de los dorados y redondos,  Globos de Oro, sí. ¿Tampoco? Palma de Oro entonces…

No, ninguno de los anteriores. Fuera ya de cualquier tipo de confusión nos referimos a los Oscar 2017, el espectáculo retransmitido en el célebre Dolby Theatre, donde, el pasado domingo 26 de febrero, tuvo lugar la entrega de premios más sorprendente jamás vista. Y no hablamos de entregas de estatuillas incapaces de haber sido predichas. Como todos esperábamos La La Land fue la más premiada de la noche; director, actriz, banda sonora, canción, diseño de producción, fotografía… uno a uno los premiados fueron subiendo aquellas oníricas escaleras. Para el momento álgido de la noche La La Land contaba ya con 6 Oscar, todo apuntaba a triunfo máximo y todos esperabamos el ascenso al escenario del cast completo del musical. Y así fue. Pero ninguno de los allí presentes fue capaz de mascar la tragedia.

Un acarajotado Warren Beatty, acompañado de Faye Dunaway fueron los encargados de anunciar el Oscar a mejor película. Muchos de los que no pudimos ver la gala en pantalla, y por el contrario optamos por escuchar su retransmision via radio, percibimos el dramático silencio de Beatty como juguetonas artimañas para añadir tensión al momento. Ingenuos de nosotros aquellos que no tuvimos la oportunidad de ver el rostro del actor, deformado por… lo que ahora podríamos decir, espanto. Y es que, sorprendentemente, aquel sobre destinado a decidir el final de la noche, contenía el nombre de Emma Stone, la actriz protagonista de La La Land. Beatty, presa del espasmo, optó por la vía más facil y decidió entregarle el sobrecillo a su compañera, la cual, mucho más espabilada (aunque no con ello brillante), leyó el nombre allí escrito de “La La Land“.

El Dolby Theatre rugía con los aplausos de los allí presentes mientras el equipo de La La Land, eufórico, se abrazaba celebrando el triunfo. Uno a uno subieron al escenario donde comenzaron su discurso de agradecimiento. Alguien tuvo que haber notado el rostro confundido y ceño fruncido de Beatty, al cual, todavía en el escenario, se le confirmaron las sospechas del fiasco. Uno de los encargados de la gala, trajeado y decidido interrumpió el discurso que allí se estaba recitando a voz de: “This is not a joke. It’s not a joke. Moonlight has won best picture”.

Efectivamente, Moonlight había ganado el galardón más importante de la noche. El equipo de La La Land, objeto de nuestras penas, desalojaba el escenario mientras Moonlight, incrédulos todos, subía a por su merecida estatuilla.

Y es que, ¿quién hubiera sido capaz de adivinar tan sorprendente final? El gigante de La La Land, la preferida de todos los expertos, la alabada cinta, caía rendida, de la más humillante de las formas, a los pies de esta maravillosa, como modesta producción que es Moonlight.

Pero lejos ya del fiasco final, e intentando olvidar el importante desliz de Pricewaterhouse, empresa encargada de custodiar los sobres premiados, el resto de la gala fluyó con total normalidad y sin muchas sorpresas entre los galardones. Casey Affleck y Emma Stone se hicieron con las mejores interpretaciones protagonistas, acompañados de Mahershala Ali y Viola Davis en reparto. Damien Chazelle, a la edad de 31, ha conseguido hacer historia siendo el director más joven en ganar alguna vez el Oscar. Esperemos que este título le sirva de consuelo. En guión, Manchester frente al mar ganó el original y Moonlight el adaptado, mientras la iraní de Asghar Farhadi, El viajante, conseguía, como todos esperábamos, el Oscar a mejor película de habla no inglesa. Farhadi, a modo de protesta ante las medidas del presidente estadounidense, no asistío a la gala.

Como no pudo ser de otra forma, muchas fueron las menciones al magnate aunque todas  ellas indirectas, mordacez y sutiles. Todos esperabamos el conflicto directo, pero no fue así. Aquella noche el protagonista fue el cine y nadie dejó que sucumbiera ante el protagonismo de la criaturilla de pelo pajizo.