Antifascismo Estado Español

El Almirante Carrero Blanco, el General Francisco Franco y La Pasionaria, la sanguinaria asesina

Estos días se ha vuelto a denunciar en Twitter que una usuaria de la red social, @kira_95, ha sido denunciada por la Fiscalía por realizar unos chistes acerca de la muerte de Carrero Blanco, hombre de confianza de Franco durante la dictadura y hasta que fuera asesinado por ETA, mediante cargas explosivas bajo su automóvil, lo que hizo que éste saliera disparado. Esta particular muerte ha sido objeto de centenares de burlas en Twitter, llegando a considerarse un meme de la política española.

En la petición de 2 años y medio de cárcel de la Fiscalía a la joven tuitera, el fiscal apela a Carrero Blanco mencionándole como “el Almirante Carrero Blanco”, cargo que desempeñaba para la Administración franquista, como experto de táctica submarina. Este es un ejemplo de casi admiración del fiscal por un criminal franquista que, lejos de haber sido condenado por el Estado Español, aún posee un ducado (Ducado de Carrero Blanco, ahora en manos de su primogénito), lo cual contrasta enormemente con el castigo que sí se impone a quienes critican la figura de quien fue el más leal seguidor de la figura más execrable de la historia moderna de España.

Es este caso sólo un ejemplo gráfico de la protección por parte del Estado y, concretamente, del Partido Popular, de las figuras relacionadas con la dictadura de Franco, a partir de la muerte de éste. Otro de los ejemplos es la firme oposición a retirar del callejero español las calles dedicadas a reconocidas figuras franquistas. ¿La excusa? Que es reabrir viejas heridas. Viejas heridas que, lejos de ser reabiertas, aún no han podido ser cerradas al existir familias (quizá descendientes de las víctimas de Franco) que viven en la Calle de la División Azul o la del Generalísimo.

Mientras tanto, se conocía hoy que el PP vasco quería quitar la calle a Sabino Arana, fundador del PNV, y a La Pasionaria, cabeza de la lucha de los comunistas contra el golpe de Estado bajo los mismos preceptos que su predecesor al frente del PCE, José Díaz:  “por una República democráctica y parlamentaria de nuevo tipo y con un profundo componente social”. La excusa que esgrimen es que Arana era xenófobo y Ibárruri una “sanguinaria comunista”. Es la primera vez, sin embargo, que al PP vasco le importa la xenofobia, a la vista del meteórico ascenso del ahora vicesecretario del PP vasco y anteriormente famoso alcalde xenófobo de Vitoria: Javier Maroto. Por otro lado, las calles con nombre de sanguinarios asesinos no han molestado a los populares, hasta que se ha descubierto que es una comunista la que pone nombre a dichas calles. Y aunque dicha comunista, más que llevar a cabo asesinatos, fue una de las más célebres luchadoras contra los asesinatos fascistas en España.

España, como sociedad postfranquista, sigue siendo el país del Almirante Carrero Blanco, el General Francisco Franco y la asesina Dolores Ibárruri. ¿Queríais verdad, democracia o justicia? Haber ganado la guerra.