Cultura

Diciembre que abre y cierra.

Diciembre acoge al Premio Cervantes 2016 y despide a una favorita a ganar el Premio Nobel de física

Diciembre que abre y cierra.

2016 llegó con fuerza y se va pisando fuerte. Diciembre cierra el año para que enero abra otro nuevo y el 2017 nos siga sorprendiendo y deparando otros 12 meses con su principio y su final.

Cada mes del año recoge novedades en distintos ámbitos, y diciembre no podía ser menos. Es este mes el que concentra el último sabor de boca que nos deja el año, y este nos deja con un sabor agridulce.

Abríamos diciembre conociendo la noticia del Premio Cervantes 2016: Eduardo Mendoza, escritor barcelonés cuya obra se conforma de 15 novelas, dos libros de relatos, dos obras de teatro y cuatro ensayos desde que en 1975 publicara La verdad sobre el caso Savolta, recibiendo por ella el Premio de la Crítica por ser para muchos precursora del cambio en la sociedad y como la primera novela de la transición democrática, pasando incluso por la censura franquista. Su estilo narrativo se caracteriza por ser sencillo y directo y posee una lengua literaria llena de ironía y sutilezas según el jurado y por ello su carrera ha estado premiada desde 1975 hasta este 2016. Cuenta con novelas reconocidas como La ciudad de los prodigios, El misterio de la cripta embrujada o su última publicación El secreto de la modelo extraviada.

Este año ha sido a un español, pero el Premio Cervantes se caracteriza por alternar entre autores españoles e hispanoamericanos, siendo tanto hombres como mujeres.

Es cierta la polémica que aún se cierne sobre premios tan prestigiosos como los Premios Nobel de Física, del que un 99% de los galardonados son hombres. Este dato ha hecho que una de las científicas con uno de los mas concluyentes descubrimientos astronómicos a sus espaldas haya fallecido y se pierda su posibilidad de obtener dicho galardón.

Hablamos de Vera Rubin, astrónoma estadounidense que muere a los 88 años sin recibir el Nobel pese a la importancia de sus afirmaciones: fue la primera persona que mostró evidencias de la existencia de la materia oscura, previamente teorizada en los años 30.

Rubin se basó en las leyes de Newton y Kepler para realizar sus observaciones y fue entonces cuando encontró algo extraño en el cosmos: “Yo observé que las galaxias giraban de una manera totalmente inesperada según las leyes de Newton y Kepler, las estrellas más alejadas del centro galáctico se movían igual de rápido que las que estaban más cerca de este. Con las leyes de Newton en la mano, aquello solo era posible si había una gran cantidad de materia invisible ejerciendo gravedad sobre esas estrellas. Esto se interpretó como la primera evidencia de que la materia oscura existía y continúa siendo la hipótesis más factible, pero también podría ser que arrastráramos un error fundamental en las ecuaciones que utilizamos para describir el movimiento de los cuerpos celestes”. En un principio estas observaciones no se aceptaron, pero las evidencias eran claras.

Aún no se ha podido demostrar ni medir de forma directa la materia oscura, pero se cree que hay en torno a un 25% frente a un 5% de materia convencional, pero las investigaciones y estudios sobre materia oscura parecen estar parados y desde hace años no se ha conseguido ningún avance significativo.

Durante el desarrollo de la carrera de Vera Rubin, se topó con muchas desigualdades de género, desde no ser aceptada en una universidad porque todavía no admitía mujeres en astronomía, hasta no poder usar un telescopio con la escusa de lo albergar en sus instalaciones baños para mujeres.

Pese a estos inconvenientes, no apartó la física de su vida y  según dijo: “La fama es pasajera. Mis números significan más para mí que los premios. Si los astrónomos siguen usando mis datos en el futuro, ese será mi mayor honor”.

Diciembre que abre y cierra.