Artículos de opinión

Samsung y los ¿efectos de abaratar costes de producción?

Tras la conocida polémica surgida a raíz del Samsung Galaxy Note 7 y su defecto de fábrica en las baterías de este, ha surgido un nuevo caso que vuelve a salpicar a la compañía.

Esta vez se trata de algo más serio que la batería de un móvil, según han informado diversos medios la marca se ha visto obligada a sustituir 2,8 millones de lavadoras por “riesgo de explosión”. Los modelos afectados son de las series fabricadas entre 2011 y 2016 y la decisión de la retirada de estos se ha producido tras 733 incidencias relacionadas con la vibración excesiva de dichos aparatos, incluso el desprendimiento de la tapa de estos por explosión.

Después de ver estos dos casos uno no puede evitar preguntarse las causas por las que a día de hoy se pueden acabar produciendo este tipo de sucesos, dado que antes de la comercialización de un producto se han de superar una serie de controles de calidad, los cuales deben adecuarse a unos estándares establecidos por los propios países donde se venden dichos productos.

La cuestión que viene a la cabeza es muy simple ¿se está invirtiendo lo suficiente tiempo y dinero en los test de calidad?, ya que visto lo visto no lo parece en estas situaciones. Algo está fallando.

Por otro lado sería interesante ver el papel que tienen los organismos que regulan el mercado con respecto a estas incidencias, ¿están estos entes exigiendo lo suficiente?. La labor de estos es vital para evitar casos como los citados, dado que el perjudicado como siempre acaba siendo la persona que adquiere el producto defectuoso.

Como es lógico las compañías dan una garantía y se encargan de cubrir con los gastos derivados de sus propios defectos de producción, pero aun así preocupa que un electrodoméstico o un smartphone tengan riesgo de explotar. Puede que el afán por obtener beneficios a toda costa provoque más incidentes de este tipo en el futuro. Esperemos que se tomen cartas en el asunto.