Artículos de opinión Internacional

Historia de una rosa marchita: La socialdemocracia muere por su propia traición

“El PSOE ha traicionado a sus votantes”, claman en España desde todos los sectores de la sociedad -excepto, quizá, y paradógicamente desde los conservadores-. Pero la traición que había significado su sentencia de muerte ya había sido firmada con anterioridad, y por acuerdo unánime con toda la socialdemocracia europea, al traicionar el significado de la socialdemocracia. Y tanto es así que en la actual Internacional Socialista, la vicepresidencia la ocupa el líder de la venezolana Alianza Democrática -en coalición con los demócratas cristianos y conservadores venezolanos- y el secretario general pertenece al Partido Radical Socialdemócrata de Chile -originado en el siglo XIX a partir del Partido Liberal-. ¿Y el presidente de la IS? El paradigma de la hecatombe socialdemócrata: Georgios Papandreou, líder del PASOK griego y que, en nuestro país, dio origen a un verbo que describía este proceso de hundimiento de la socialdemocracia europea: pasokización.

Hundimiento del PSOE en España.
Hundimiento del PSOE en España. 12/11/2016

Y es que la socialdemocracia nació allá por el siglo XIX, según Marx, tras “limarse la punta revolucionaria y dar un giro democrático” al socialismo. Y, aunque mantenían diferencias con el socialismo -de hecho, la pequeña burguesía tuvo mucho que ver en el origen de la socialdemocracia-, mantenían postulados profundamente conectados con las doctrinas socialistas. De hecho, algunos de los partidos socialdemócratas más importantes del Viejo continente (el PSOE, en España, o el SPD, en Alemania, son dos ejemplos) originalmente eran partidos de ideología socialista -en el caso del PSOE- o con una gran influencia marxista -el SPD- y, de hecho, en aquellos países en donde los partidos obreros no habían sido fundados mediante postulados socialistas, se produjeron escisiones muy tempranas, como el caso británico, en donde el Partido Laborista Independiente surgió de los tradicionales laboristas. Sin embargo, esta primera ruptura, por el excepcional contexto (hablamos de 1932), además de otros factores, no prosperó.

Hundimiento del PVDA de Holanda. Fuente: Pei.nl y Electograph.
Hundimiento del PVDA de Holanda. Fuente: Pei.nl y Electograph. 11/12/2016

Y fue precisamente Tony Blair, primer ministro británico y laborista, uno de los primeros líderes europeos en hablar de aquello de la third way, pero que en el continente no sonaba a nuevo ya que la gran mayoría de partidos socialdemócratas europeos ya habían virado hacia posiciones típicamente keynesianas, en donde se encontraron con esa gran contradición que hoy, en 2016, está precipitando su muerte: ¿cómo aceptar en un partido originalmente socialista una ideología liberal y anticomunista? Utilizando el nombre de “nueva socialdemocracia” o “socialdemocracia del siglo XXI”, tapando cínicamente una traición a unos principios en pos de la modernidad y el avance. En España, imagino que todos estaréis imaginando la figura de aquel joven Felipe González cuyo eslogan –Por el cambio–  “no significaba ningún tipo de transformación de las estructuras económicas o sociales”, según el profesor universitario Marín Arce, tras despojarse de cualquier atributo marxista. Ese posible momento de ruptura, sin embargo, no fue aprovechado por un Partido Comunista que también había renegado del marxismo-leninismo, de la mano de Santiago Carrillo, cinco años atrás.

Y a partir de los años 80 y comienzos de los 90, con la descomposición de la URSS y la caída del muro de Berlín, las tesis keynesianas comienzan a tomar fuerza en el seno de los partidos socialdemócratas. Además, el contexto económico mundial, en expansión, favorece el avance de las posiciones que, sin renegar del capitalismo y el libre comercio, deciden apostar por el denominado Estado del bienestar. Y Blair -luego Brown- en Reino Unido, Schroeder en Alemania, Zapatero en España, Papandreu en Grecia, Sócrates en Portugal… A medida que los países europeos comenzaban a teñirse de rojo socialdemócrata a comienzos de los 2000, el rojo comunista se iba apagando en esos mismos países. Bien, ¡habían triunfado las tesis keynesianas!

Mantenimiento del PASOK griego en la irrelevancia.
Mantenimiento del PASOK griego en la irrelevancia.

Sin embargo, como Marx -y Keynes- previeron, el capitalismo está fundamentado en procesos cíclicos en los que cada crisis es más brusca que la anterior, y esto fue algo que los partidos socialdemócratas (reconvertidos en socioliberales o neokeynesianos) habían olvidado, así como que la coyuntura política está profundamente condicionada por la económica. Y la crisis llegó en pleno auge de la socialdemocracia en Europa; una socialdemocracia que no estaba preparada para un envite así, construyendo cómodamente el Estado del bienestar sin movimiento apenas de las placas tectónicas de la economía global. La respuesta, por tanto, fue tibia y cercana a la de partidos neoliberales, pues tras aquella ruptura con las tesis socialistas, era el único movimiento posible. En algunos países, como Grecia o Alemania -y, ahora, España- incluso sirvieron de apoyo a unos conservadores con quienes habían firmado un pacto tácito de turnismo en el poder. Esta ruptura de aquel centenario pacto, junto con medidas que, objetivamente, no distaban mucho de los supuestos rivales -los partidos conservadores y democristianos- mostraron aquellas incongruencias que se tomaron en los 80 y que no fueron visibles hasta que una brisa en forma de crisis económica no mostró sus vergüenzas.

Hundimiento general de los partidos socialdemócratas en Europa.
Hundimiento general de los partidos socialdemócratas en Europa.

Y es que en momentos de crisis, las incongruencias o las medidas moderadas son profundamente castigadas, y no es sino la radicalidad lo que busca un pueblo necesitado de cambio -una palabra usada hasta la extenuación y cuyo significado se ha banalizado hasta el límite. Por ello, la izquierda puede pagar cara la sumisión de muchos partidos eurocomunistas ante los socioliberales (otrora socialdemócratas) y que puede dar alas al extremo opuesto del tablero: la extrema derecha. Es, por ello, necesaria cada vez más la definición y el posicionamiento en el tablero de los partidos a la izquierda de los socioliberales: para, esta vez sí, atrapar el descontento con unos partidos auto-calificados de socialdemócratas que, en plena caída libre, evidencian el fin de la moderación en política. Estados Unidos, con la representante demócrata más derechista de los últimos tiempos caída en desgracia y el auge de un ultraconservador con visos fascistas, es el mayor ejemplo: Sí, toca definirse.