Feminismo

De fea a hermosa

Entro en una página de juegos online en la que, para variar, existe una sección catalogada como “juegos para chicas”. En los destacados o últimos en formar parte de la página encontramos uno con el título “Vístela para gustar” y, evidentemente, vístela a ELLA para gustarle a ÉL. Y el resto trata sobre ropa, maquillaje y chicos.

Nada más entrar en la página aparece una cantidad ingente de miniaturas que corresponden a diversos minijuegos. Uno de ellos captó mi atención al instante. Como título “De fea a hermosa”, como imagen, la cara de una chica con gafas, pecas y granos y, como descripción, la siguiente:

Todos sabemos que la belleza de una persona está en el interior, pero a veces hay que sacarla al exterior para que te noten. Ese es el caso de esta chica que quiere quitarse las gafas y los frenos para verse hermosa a los ojos de los demás. ¿Podrás ayudarla?

Desde antes de pinchar la miniatura, ya podía imaginar lo que iba a encontrar. Se carga el juego y aparece esta muchacha de la miniatura tal y como antes, con sus gafas, sus pecas y sus granos. Además, sujetando un libro contra su pecho mientras mira por el rabillo del ojo a un chico rodeado de chicas a las que el juego posteriormente calificará implícitamente como “hermosas” – sin gafas, ni pecas, ni granos, y sujetando el libro de una forma mucho más relajada y confidente –. Esta escena resultaba muy esclarecedora, pues presenta a las niñas que lo juegan la apariencia que han de tener para triunfar.

Doy clic en la opción en la que pone “jugar” y me aparece una historieta introductoria. La chica se presenta y dice que le encantan el deporte y los libros y, que además, está colada por un chico – este vuelve a aparecer rodeado de las chicas que el juego presenta como la competencia de la protagonista –.

Pulsas siguiente y aparece una escena bastante reveladora. Nuestra protagonista pasa caminando justo delante de dos chicos – uno de ellos es por el que se siente atraída – y comentan que es una chica “nerd” con gafas y aparato dental horribles. La chica se frustra y aparece en escena otro chico al rescate. Este chico parece que se siente atraído por nuestra protagonista y, tras darle el aprobado como chica atractiva, le sugiere la terrible idea de que “se arregle un poco” para gustarle al chico. Aquí comienza el juego, este consiste en cambiar la apariencia de una chica – presuponiendo que no es atractiva porque no cumple con el canon de belleza impuesto – para gustarle al chico que le atrae. Lo que podemos sustraer del juego hasta el momento es que hay mujeres estéticamente aceptables y otras que no. Así mismo, que las mujeres han de competir entre ellas para ser concebidas como las más aptas a los ojos de los hombres.

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Lo primero que hay que hacer es quitarle las gafas a la chica. Este juego les transmite a las niñas que si quieres ser atractiva no puedes llevarlas, y, que por el contrario, tienes que utilizar lentillas.

Lo siguiente, quitarle el aparato dental a nuestra protagonista. Pensad en cómo hará esto sentir a todas esas niñas que los lleven.

Vuelven las historietas. El sujeto masculino que marca el objetivo de este nuestro juego aparece en escena y ve a nuestra protagonista. Por un lado, hay chicos comentando lo cambiada que está y, por otro, las chicas que parece ser que constantemente acompañan al chico hablan sobre que ellas siguen siendo más guapas y el chico principal les da una respuesta afirmativa. De nuevo incidiendo en la necesidad de la competición entre las mujeres así como en la importancia de la opinión de los hombres en cuanto a la apariencia de la mujer.

Como no es suficiente el hecho de que haya tenido que dejar de utilizar gafas y aparato dental para gustarle a un chico, el amiguete le sugiere que se maquille. Aquí a las niñas les quedará muy claro que no son guapas sin este y que, por lo tanto, necesitan utilizar todo tipo de cosméticos para verse y, sobre todo, para que sean vistas guapas.

A continuación, se le pone una mascarilla en la cara y posteriormente se le quitan los granos. Gracias a esto, las niñas se acomplejarán cuando los granos aparezcan en su piel. Y también, procede a depilarse las cejas. Comienza el maquillaje: cejas, ojos, mejillas, labios…

Y, posteriormente, cambio de peinado y vestimenta para el baile. La apariencia de la chica está totalmente transformada: ha cambiado por completo porque así y solo así podrá ser aceptada.

Cuando ya terminas de “prepararla”, pulsas el botón “ir a la fiesta”.

Vuelven las historietas. La chica ya aparece cambiada y el chico de sus sueños se queda fascinado ante ella. Está prácticamente irreconocible. Al siguiente día en clase, la chica sigue igual de transformada y James, el chico que le gusta, se acerca a ella. Mientras esto ocurre, se ve al fondo a una chica catalogada por el juego como “nerd” y James le insulta. Ante esto, la protagonista se da cuenta de que es tratada por el chico igual que era tratada ella antes y le suelta un guantazo la cara. Se arrepiente de todo y corre a los brazos del chico de las grandes ideas y le pregunta si puede ser su novia. Fin.

Este juego cargado de diversión y de complejos es, si me lo permitís, un arma de destrucción hacia la personalidad de las niñas que tengan la gran suerte de toparse con él. Este solo es un ejemplo más de las ingentes formas de opresión a la que estamos sometidas desde tan temprana edad, un reflejo más de lo que la sociedad patriarcal en la que vivimos espera de nosotras – y de cómo nos condiciona en nuestros gustos y decisiones –, y solo un motivo más por el que luchar contra ella.