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Cuando brindan opresores y oprimidos

El 12 de octubre es un día de festejos en España. Actualmente entendido como el Día de la Hispanidad, no deja de recordar la fecha en que Cristobal Colón llegó a Guanahani, isla situada en las Bahamas (aunque él y su tripulación creyeron haber llegado a las Indias; no fue hasta 1507 que se presentaron cartografías incluyendo al continente desconocido, para ellos). La corona española financió la expedición, por lo que visto desde una óptima sumamente racionalista, suena (casi) lógico que festejen haber encontrado las materias primas que estaban buscando (llámese recursos naturales, hombres a quienes esclavizar, etc.). Claro, para esto debemos dejar de lado la enorme y atroz masacre cometida, así como también sus consecuencias que llegan hasta hoy al Nuevo Continente.

Sin embargo, ¿qué se festeja en América? ¿El exterminio de los pueblos que habían aprendido a convivir armoniosamente con la tierra y la naturaleza, esa que hoy mismo nosotros compartimos pero ahora sumamente deteriorada y explotada? ¿La esclavitud a la que fueron sometidos aquellos primeros pobladores que habitaban estos lugares desde miles de años antes de la llegada de los tres famosos barquitos? ¿la manera en que robaron minerales y suelos fértiles para enriquecer a los recién llegados y empobrecer a los habitantes originarios?

Brindamos por la llegada de una cultura que se impuso sobre nosotros con la idea de “civilizarnos”, de obligarnos a rendirle culto a un Dios en el que ni siquiera creíamos. La aniquilación de los pueblos (o el patético éxito europeo) fue de tal magnitud que, por ejemplo, hoy en día la mayor parte de los habitantes de Argentina tenemos más ascendencia española e italiana, que nativa.

El “Día del Encuentro de Dos Mundos” (como se nombra en Chile) no sólo significó un genocidio vendido con marketing eurocéntrico y promesas de Progreso, sino que representó la destrucción masiva de culturas, de ideologías y de la libertad misma. La convergencia significó una esclavitud que hasta hoy padecemos los pueblos latinoamericanos. Somos rehenes de la Iglesia católica, de la sumisión, de la adiaforización frente a la reducción de las pocas comunidades originarias que quedan, de la mirada que aspira a ser como esos países del primer mundo que lo tienen todo, menos la sensibilidad y la humanidad suficiente para, por lo menos, reconocer cuánto daño generaron.

Si bien en Cuba esta fecha no es una día de festejo, y en Venezuela, Nicaragua y algunas regiones del norte de Argentina se recuerda como Día de la Resistencia Indígena, en el resto de América este día es recordado como Día de la Raza, Día de las Américas, Día de la Diversidad cultural, y en Brasil como Día del Pilar, celebrando la aniquilación con un feriado ¿para reflexionar?