Anticapitalismo Feminismo Latinoamérica

Mi cuerpo, mi decisión: Día de la acción por el aborto legal

  En América Latina, la interrupción del embarazo se realiza de modo riesgoso y clandestino debido a las legislaciones que penalizan con cárcel esta práctica recurrente en Latinoamérica (como ocurrió en el famoso caso argentino de Belén). Por la falta de información sobre cuidados sexuales y la violencia machista avalada por la iglesia católica, que culpan y estigmatizan a la mujer por querer decidir sobre su cuerpo, el aborto es el productor de la primera causa de mortalidad de las mujeres en muchos de los países de la región.

El 28 de septiembre de 1990 se declaró esta fecha como el Día de la Acción Global por la Despenalización y Legalización del aborto, en el marco del V Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe celebrado hace 26 años en Argentina, por parte de la Asamblea del Movimiento Feminista Latinoamericano.

La información en cifras

  • Se estima que en la región se realizan más de 4 millones de abortos anualmente, de los cuales el 95% se practica de manera insegura.
  • En 2008, la tasa anual estimada de aborto inseguro fue de 31 abortos por cada
    1,000 mujeres en edades de 15–44 años; la tasa de procedimientos seguros fue menos de 2 por cada 1,000. La tasa de aborto seguro refleja el pequeño número de procedimientos que ocurrieron en Colombia y la Ciudad de México como resultado de cambios en las leyes de aborto.
  • A su vez, según la Organización Mundial de la Salud, en 2008, el 12% de todas las muertes maternas en América Latina y el Caribe (1,100 en total) se debieron a prácticas de interrupción de embarazo inseguras.
  • Cada día se realizan 55 mil abortos clandestinos en el mundo, 95 por ciento en países en vías de desarrollo, los cuales son responsables de 1 de cada 8 muertes maternas.
  • En Chile se calcula que alrededor de 280 mil mujeres recurren cada año al aborto clandestino, mientras que en Argentina el número asciende a 500 mil casos anuales, mostrando cómo la penalización no impide su práctica, sino que la hace sumamente peligrosa por la falta de recursos económicos de la mayor parte de las mujeres que recurren a realizarlos.
  • Globalmente por cada siete nacimientos se lleva a cabo un aborto inseguro. Se calcula que el aborto inducido -en forma clandestina y condiciones inseguras- es la causa de aproximadamente 800 mil hospitalizaciones al año.

Cinco razones para la legalización y despenalización

  1. El aborto no es un capricho ni mucho menos un asunto para tomar a la ligera. Es, antes que nada, un hecho. Una situación que ocurre día tras día en la realidad latina. Es, por tanto, una cuestión social que requiere ser debatida para su reconocimiento como derecho. No puede concebirse cual tema del que “no se puede hablar, ya que pone en juego la moral de cada uno” porque mientras callamos por temor a la discusión con el otro y a la ruptura de los órdenes tradicionales, miles de vidas femeninas están siendo perdidas en centros clandestinos.
  2. No significaría un aumento en el número de interrupciones del embarazo sino que, por lo contrario, representará una mayor cantidad de mujeres salvadas de los abusos y las muertes ocurridas en la clandestinidad.
  3. En gran cantidad de oportunidades esta práctica es la última y extrema solución frente a una cadena de violencias que comienza en las relaciones de poder asimétricas entre hombres y mujeres durante relaciones sexuales, siendo las gestaciones no deseadas producto de violaciones (en muchos casos intramatrimoniales) o también producto de la negación de algunos varones a usar métodos anticonceptivos.
  4. Desde la perspectiva biológica, según estudios reunidos por el sitio chileno El Quinto Poder (y recomiendo leer la nota original completa) se argumenta: “Se puede afirmar científicamente que el  feto humano no presenta reacciones a estímulos sistemáticos inducidos antes de la semana 22ª-24ª del embarazo. No obstante, estas reacciones no son conscientes ya que carece de percepción y sensibilidad para sentir dolor y gozo, porque no ha desarrollado las estructuras, conexiones y funciones del sistema nervioso y, lo determinante, carece de corteza cerebral completa hasta la semana 27-30, órgano indispensable para ser considerado un ser humano; antes de eso se puede afirmar que es un órgano multicelular con vida, pero no un ser humano. [En segunda instancia,] la ciencia considera, por lo tanto, que el status de ser humano se alcanza cuando el sistema nervioso y la corteza cerebral están en condiciones de adquirir autonomía sensorial y consciencia de los estímulos, y que esto se logra cuando el feto alcanza la autonomía fisiológica al nacer, abandonando la dependencia del aporte nutricional y hormonal de la mujer.” Venciendo el mito impuesto hace más de doscientos años por la Iglesia de que someterse a un aborto es sinónimo de pecar.
  5. La despenalización es un enorme paso para acabar con la violencia sistemática patriarcal, sin embargo es igual de necesaria su legalización, ya que (acompañadas de un mejor Plan de Educación Sexual Integral, y de facilitación al acceso a métodos anticonceptivos) garantizarán plena libertad de elección en lxs individuos y con ello se podrá generar una sociedad más igualitaria, así como también más organizada y educada por reducir la maternidad a casos deseados y planificados, respetando a la autonomía reproductiva.

    La maternidad debe ser deseada, proyectada y voluntaria. La legalización de la interrupción de la gestación no obliga a nadie a practicarla, sólo garantiza condiciones seguras para quienes no se sienten preparadas para ello. El periódico feminista Mujeres en Red afirma: “Cada 28 de septiembre sirve a las feministas para demandar el acceso de servicios de aborto seguro, lo cual podría prevenir entre el 20 y 25 por ciento del medio millón de muertes maternas que anualmente ocurren en las regiones periféricas del planeta”

Fuente de datos: https://www.guttmacher.org/sites/default/files/pdfs/pubs/IB_AWW-Latin-America-ES.pdf