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Mayakovski, el poeta revolucionario

Vladímir Vladímirovich Mayakovski, fue un influyente artista revolucionario de principios del siglo pasado. Nacido en 1893 en el seno del imperio ruso, este joven poeta permanecería fiel a sus principios revolucionarios hasta su temprana muerte en 1930. Desde que se despertara en él un notable interés por el arte comulgó con el movimiento futurista, que influenció toda su obra posterior. Queriendo compaginar sus inquietudes artísticas con su conciencia revolucionaria se adhirió al LEF, Frente de Arte de Izquierda. Sin embargo, pronto entendería que la vanguardia estética estaba lejos de entenderse con la vanguardia política debido al conservadurismo del gusto proletario. Esto mismo fue lo que, en 1930 (el año de su suicidio), le haría abandonar la LEF en favor del RAPP (Asociación de escritores proletarios), una organización más ortodoxa dirigida por militantes revolucionarios cercanos al realismo socialista.

Su obra se extiende desde la poesía hasta el teatro, donde en más de una ocasión se vería “forzado” a participar también como actor debido a la precariedad de recursos en sus primeras representaciones. Dentro de su lírica destaca un poema: “YO”. Se trata de una autobiografía en la cual relata los episodios más significativos de su vida mediante una prosa que roza lo poético. En todos sus escritos se aprecia su romanticismo revolucionario, pero es en el teatro donde podemos ver al Mayakovski más comprometido políticamente. Pese a su marcado compromiso social, llegó a tener ciertos roces con los censores del partido. Una de sus obras que más polémica causó en su estreno fue “Misterio Bufo” que tuvo que pasar por varias revisiones (manteniendo intacta la obra) hasta recibir el aprobado del PCUS. Sin embargo, estas confrontaciones no impidieron que en 1936 fuese declarado “mejor poeta de la era soviética” por el mismo Stalin.

Por desgracia, el tiempo ha relegado a Mayakovski al olvido dentro de la literatura clásica. Sin embargo, sigue teniendo un gran atractivo estético para la juventud revolucionaria actual, que verá reflejada en él sus mismos anhelos de cambio social y de renuncia a lo viejo. Más allá del interés literario, considero que Mayakovski es esencial para entender una gran parte de lo que fue el socialismo en la antigua U.R.S.S. Ya que se puede entender el “desengaño” que sufrió en 1930 al verse obligado a abandonar sus aspiraciones artísticas como un preludio del fracaso del proyecto socialista, donde una ambición “demasiado” revolucionaria chocó con una realidad mucho más conservadora y complicada de superar.