Artículos de opinión Estado Español Feminismo

La hipocresía hace un vídeo

Para casi nadie será desconocido el spot que ha hecho Amarna Miller para, supuestamente, promocionar el Salón Erótico de Barcelona Apricots. Digo supuestamente porque no veo la relación entre el contenido del anuncio y dicho Salón, excepto la polémica.

Para quien no conozca a Miller: es una actriz porno blanca, privilegiada, “libre” y “feminista” que niega que haya trata o abusos dentro de la industria pornográfica, teniendo en cuenta el caso Torbe y tantísimas denuncias de (ex)actrices. Ella no lo ha vivido, ergo no existe. La actriz da inicio al vídeo
diciendo: “La misma gente que me llama puta se pajea con mis vídeos.” Cierto, hijos sanos del patriarcado que consumen una visión que reproduce y mantiene una visión violenta, racista y misógina de la sexualidad en la que ellos tienen siempre el poder y nosotras estamos para complacerlos. Pero pueden pagarnos por el servicio como trabajadoras libres del sexo , aunque en la prostitución el 99% sean esclavas sexuales. Parece ser que es irrelevante en el debate porque la “prostitución aún no es legal aunque aumenta el número de clientes“. Esta última frase es una de las más peligrosas, es decir, ¿legalizar por la demanda? ¿una demanda para ejercer el oficio más antiguo del mundo, el de proxeneta?

Por otro lado tenemos a “Un país indignado por la corrupción pero que sigue votando a ladrones“, esta frase me huele al pseudo-intelectualismo de izquierdas que asegura que la gente es gilipollas porque el PP es el partido con mayor número de votos. Analizando fríamente las últimas elecciones: la política del miedo llevada a cabo, el sistema electoral, una abstención de un 30.16% (10.435.955 personas no fueron a votar por diversas razones), la historia de España y la poca conciencia de clase clase (que muchas veces se niega por el interclasismo de sectores de la denominada izquierda) es natural además de lo siguiente: las fraudulencias del PP (muertos votando) o ancianos que no saben lo que han votado.

Pero al final el spot instrumentaliza la lucha antirracista, LGTBI+, feminista y lo que pudiera parecer un esbozo de lucha social que puede entenderse típico del margen anticapitalista en un producto para vender más, lógica del capitalismo logrando vendernos hasta lo que pareciera subversivo con el añadido de la venta del cuerpo de la mujer para disfrute del hombre como algo bueno y que hay que permitir. ¿No luchamos contra el patriarcado para dejar de ser meros objetos? ¿Por qué defender esto entonces? El empoderamiento no es seguir y perpetuar aquello contra lo que luchamos, pero con alegría para algunas.

Post Data: Amarna, querida, a mí también me llaman puta y ni ejerzo ni soy actriz. A veces me lo llaman por rechazar a un chico, o por tener la vida sexual que quiero, como a todas las mujeres que no son las damiselas que espera la sociedad patriarcal que seamos.