Reseñas

La enfermedad infantil del “izquierdismo” en el comunismo

Lenin escribió allá por el año 1920 una obra, cuyo título no es nada más y nada menos que el mismo que el de este artículo, en la que trataba una cuestión fundamental que bien podemos rescatar y aplicar, salvando las distancias, en la actualidad.

Actualmente, vemos como en el movimiento comunista abundan miembros que pretenden a toda costa mantener su pureza pragmática, manteniéndose así al margen de muchos marcos de acción de los que podrían sacar partido y, como decía Lenin en su obra, “toda la tarea de los comunistas consiste en saber convencer a los elementos atrasados, en saber trabajar entre ellos y no en aislarse de ellos mediante fantásticas consignas infantilmente ‘izquierdistas’”.

Pero, como bien apuntaba el teórico comunista, mantenerse puros y puras sin participar en ningún medio burgués o utilizando instrumentos burgueses no contribuirá a la causa comunista: “[…] y expulsaron sin piedad a los revolucionarios de palabra, obstinados en no comprender que hay que retroceder, que hay que saber retroceder, que es obligatorio aprender a actuar legalmente en los parlamentos más reaccionarios, en las organizaciones sindicales, en las cooperativas, en las mutualidades y otras organizaciones semejantes, por más reaccionarias que sean”. Así mismo, apuntaba que desmarcarse del cuadro de acción política no es una táctica inteligente, puesto que “Hacer la guerra  para derrumbar a la burguesía internacional […] y renunciar de antemano a toda maniobra, a toda utilización (aunque no sea más que temporal) del antagonismo de intereses existente entre los enemigos, a los acuerdos y compromisos con posibles aliados […], ¿no es esto acaso algo infinitamente ridículo?” 

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Respecto a esta cuestión, Lenin opina que los y las comunistas debemos utilizar tanto los métodos de lucha ilegales como los legales. Los métodos de lucha ilegales – o no convencionales, tal y como lo expresa Josep María Vallés, abogado, politólogo y político catalán, en su obra Ciencia Política: una introducción – pueden ser – en la actualidad, pues la lista cambia en tanto en cuanto son aceptados dichos métodos – las pintadas de protesta, el boicot de servicios o las manifestaciones ilegales. Sin embargo, las legales – o convencionales según Vallés – son aceptadas y legitimadas por la burguesía, como por ejemplo, la participación en el parlamento.

Como motivo para abrazar tanto una clase de métodos como otra, Lenin expone y cito textualmente lo siguiente: “[…], la burguesía ve en el bolchevismo casi únicamente uno de los aspectos de este último: la insurrección, la violencia, el terror; por esto se prepara particularmente para resistir y rechazar al bolchevismo en este terreno”.

Participar en la democracia burguesa no significa renegar de nuestra ideología, es una táctica, hay que derrotar a la clase hostigadora utilizando tantos sus armas como las nuestras.

Así pues, os recomiendo encarecidamente esta lectura así como la reflexión que esta misma suscita.