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Impeachment en Brasil: un golpe en Latinoamérica

No son pocas las personas que ya tildan de “el nuevo Plan Cóndor” al violento proceso destituyente en Brasil, y si bien puede sonar como una exageración debido a lo terrible de este viejo y horrible recuerdo Latinoamericano, nos permite dimensionar la gravedad de los últimos días en la República Federal del Brasil. La grave ofensiva que sufrió Dilma Rousseff, servirá de precedente para analizar cuál es el verdadero impacto de los llamados “Golpes Blandos” y su rol en el nuevo reestructuramiento de la política, a nivel mundial. Recapitulamos.

En 2015, el gobierno de Rousseff (Con Michel Temer como vicepresidente y aliado), representando al histórico partido de Brasil, PT (Partido de los Trabajadores) que hace ya 13 años gobierna el pais, firmo 3 grandes decretos que concedían créditos de bancos públicos para pagar deudas públicas. Con estos créditos, el gobierno calculaba llegar a pagar estas deudas a la vez que financiaba los programas sociales de apoyo al trabajo y la cultura, y pagar algunos gastos del Ministerio de Justicia. Con una situación política frágil y muy delicada, y a su vez con un contexto regional ajetreado tras el alza de la derecha, la oposición Brasileña aprovecho esta situación, a la vez que utilizo el apoyo popular logrado tras jugadas con el mega-monopolio mediático “O Globo”, acuso al gobierno con el artículo 4 de la Ley Presupuestaria Anual, alegando que estos préstamos aumentaban el déficit presupuestario y dejaba un monto mucho menor del permitido en las arcas del Estado. Para sumarle a esto, estos decretos solo hubieran sido permitidos ante este articulo si el Senado hubiese intervenido.

Tras esto, es que comienza la presión de la derecha por la aplicación de la “Ley del Impeachment” de 1950 que formula el Delito de Responsabilidad como la ley que regula la carga de los presidentes ante sus actos. Para esta acusación, se alegó que el gobierno “infringía la ley presupuestaria en regla y con la cabeza de Estado consciente de esta violación”, lo cual fogueado por la ultra-derecha y sectores más violentos de la oposición, llevaron a disturbios y asaltos en grandes ciudades, pidiendo la destitución inmediata de la mandataria. Michel Temer, en ese momento vicepresidente y viendo la situación, rápidamente se posiciono alejado de la presidenta y mostrándose al público como un sucesor inteligente, el 12 de mayo de 2016 asume como presidente interino de Brasil. Y tras 3 meses como presidente interino, donde ya se posiciona como enemigo de Rousseff, y tras una polémica votación del senado, que termino en 61 votos a favor de la destitución contra 20 en contra,  el 31 de Agosto asume como el 37 presidente en regla de Brasil.

Pese a esto, y comprendiendo el rol que jugaron los medios de comunicación en obvia línea contraria al gobierno para precipitar los disturbios, a todas luces el proceso destitutorio, nunca antes aplicado ni en el país y casi en el mundo, parece a todas luces exagerado y una medida extrema frente a las acusaciones.

Las reacciones en la región no se hicieron esperar. Entre las más relevantes están la argentina, que alineada con Temer, declaro “No nos entrometemos en los procesos locales de cada nación, pero apoyamos el seguimiento de las leyes institucionales”. Al contrario, Ecuador, Bolivia, Cuba y Venezuela decidieron retirar sus embajadores de Brasil y sacaron comunicados repudiando este “Golpe Institucional” calificándolo de “Injusto, contrario a los intereses de la Patria Grande y perverso”. Asimismo, los demás países tratan de posicionarse en medio de relaciones bilaterales tensas.

Como suceso, marca un antes y un después de los procesos políticos en Latinoamérica, y sobran las razones para llamarlo un auténtico “Golpe Blando” que destituyo a un gobierno elegido democráticamente, destituido por el voto de 61 dirigentes. La naturaleza del nuevo gobierno, se deja ver de forma rápida, en cuestiones como la dura represión contra las manifestaciones en contra de Temer y en una recapitulación rápida de sus medidas (baja record de la ayuda social, suma en el gasto militar, etc). Esto es solo una muestra más, de la nueva y fuerte organización de la derecha de américa latina, que se precipita de forma abrupta, contra el pueblo que le da la razón.