Anticapitalismo Artículos de opinión Cultura Estado Español

Comunicación de masas y opresión

La portada del ABC del 21 de julio del 2016 describe a la perfección el mundo en el que vivimos: La ‘España real’ la forman, según lo que nos muestra dicha portada, varones adinerados de una media de 60 años; y no me limitaría exclusivamente a la ‘España real’, sino que extendería esta composición a todo el ‘mundo real’ según lo que nos pretende hacer ver el diario. ¿Por qué digo ésto? Porque no es lo mismo la realidad en sí misma que la realidad que el colectivo construye a su alrededor, es decir, ‘nuestra’ realidad. La auténtica realidad nos resulta indiferente porque la desconocemos, solo damos importancia a lo que conocemos, y eso es algo que los medios de comunicación de masas y los poderes que los controlan saben muy bien.
Para que nos entendamos, hechos como la huelga general de Francia o el asesinato de los 8 profesores en Oaxaca, México en junio no son hechos que formen parte de la realidad aquí en España, o lo que es lo mismo, no son temas de interés y por lo tanto no forman parte de la actualidad. En cambio, somos conscientes hasta de que en Venezuela hubo escasez de la rebanada de pan de en medio de los ‘Big Macs’. ¿Por qué es más importante la rebanada de pan de una empresa que el asesinato de ocho profesores para la actualidad en España si ambos países, México y Venezuela, pertenecen a otro continente? Es obvio, porque hay que desprestigiar al país socialista al cual, mediante otras estratagemas se le relacionó con la izquierda en España. Pero el caso no es ese, sino que la manipulación mediática es mucho más poderosa de lo que imaginamos, y no consiste en tergiversar noticias: consiste en decidir qué existe y qué no existe, ante qué reaccionamos y ante qué no.
Volvamos a la ‘España real’ del ABC. Son las personas que salen en esa portada a las que vemos en los medios de comunicación de masas, y por tanto son las que para nosotros conforman el mundo real en que vivimos, son esas personas las que defienden sus propios intereses (los de unos pocos, obviamente) y es así como esos intereses se convierten automáticamente, a través de nuestro televisor, en el interés de todo el mundo. Esto se debe a que los medios de comunicación de masas convierten al pueblo (sujeto políticamente activo, que piensa) en público (sujeto políticamente pasivo). Queda así de forma breve explicado cómo los intereses de unos pocos se convierten en los de la mayoría que, por ejemplo, ha decidido y sigue decidiendo votar al Partido Popular a pesar de los incontables escándalos de corrupción, perpetuando el gobierno de la ‘casta’. Es aquí donde aparece la otra cara de la moneda: la sensación de variedad en los medios de comunicación.
Pongamos como ejemplo a la Sexta, ese canal que todo el mundo me menciona para rebatir mis argumentos de que no todo es opresión en los medios de comunicación de masas. Aparentemente ofrece contenido para los interesados en política, parece estar más a la izquierda que a la derecha, ofrece programas como el Intermedio, presentado por el Gran Wyoming, que de todos es sabido que presenta más afinidad por el PSOE que por otro partido (el mismo PSOE que pactó con el Ciudadanos que está pactando con Rajoy). Todo eso que vemos es una tapadera para seguir conformando lo que el poder quiere que sea nuestra realidad. La Sexta también es una herramienta del poder, ya que es un canal perteneciente a Atresmedia, y es utilizado para ofrecer una apariencia de diversidad, de tener dónde elegir en la televisión y de seguir legitimando a este medio. No es una táctica aislada, es utilizada en otros medios. Con esto me refiero a que ningún medio de comunicación de masas se salva, todos los medios pertenecen al poder, y el poder es de derechas.
Menciono a Atresmedia porque es un grupo que pertenece a su vez al Grupo Planeta, el mismo que edita al importante diario nacional dirigido por Marhuenda, La Razón. Hay que recordar la índole de las noticias que publica dicho diario y a quién defiende a capa y espada el comisario Marhuenda. Yendo más allá, hay que recordar que la empresa matriz de Atresmedia y de la Sexta, el Grupo Planeta, fue fundado por José Manuel Lara Hernández, capitán de la Legión en el bando sublevado durante la Guerra Civil. En los años 50 requisaba por la fuerza el papel que necesitaba para seguir editando sus libros a empresas menores sin que éstas pudieran hacer nada al respecto debido a los vínculos entre Lara Hernández y Franco.
Dejando ya el ejemplo de la Sexta, debemos darnos cuenta de que la opresión cada vez es más refinada, cada vez nos damos menos cuenta de que están moviendo el espectro político a la derecha de forma descarada, la democracia se está convirtiendo en el fascismo del futuro, siendo el mismo pueblo el que legitime al régimen con su voto. Este fenómeno es lo que Gramsci denominó ‘hegemonía’. Lo que está ocurriendo hoy en día en definitiva es que el pueblo, convertido en público, es influenciado por el efecto cascada de información que dejan caer los medios de comunicación de masas pertenecientes a los poderes económicos que deciden cuál debe ser el sistema político que más les beneficie, es decir, la derecha. En teorías de la comunicación se describen muchos fenómenos muy variados para conseguir de forma final estos efectos.
En definitiva, si la lucha de clases atraviesa una nueva etapa, ésta sería la opresión directamente a la conciencia de toda la masa. Mientras sigan tapando nuestros ojos y nuestros oídos, nosotros, la masa del primer mundo en el que viven los opresores, jamás reaccionaremos a la realidad que para nosotros no existe. Esta realidad es la guerra continua en África para potenciar la industria armaméntistica del primer mundo; la explotación en condiciones infrahumanas en Asia; la pobreza y el negocio de la droga en América Latina; y en nuestros propios países, la gente que muere de hambre, los refugiados que nunca llegan, los jóvenes que nos vemos sin futuro. Todo esto es por el interés del mundo real, varones adinerados de 60 años de media.
Apaguemos la televisión y fijémonos un poco más en nuestro alrededor. Solo así veremos una realidad bastante más auténtica que la que nos enseñan, y nos daremos cuenta de que hay muchas cosas que cambiar.