Artículos de opinión Feminismo

Unas fiestas sin agresiones

Que en las fiestas (ferias, conciertos, San Fermines, etc) siempre ha habido y hay agresiones de diversa índole es algo que todos, todas y todes* desgraciadamente sabemos. Aunque ahora nos encontramos con un mayor número de denuncias, que ayudan a visibilizar la cuestión (hemos de tener en cuenta que cuando hablamos de una agresión machista, el imaginario colectivo inconscientemente tiende a dar por válida la denuncia cuando toma la vía legal) siendo uno de los casos más sonados la quíntuple violación de San Fermín, que no la única en esa fiesta ni a nivel nacional, o el caso de la joven brasileña violada por 30 hombres.

Por suerte también están aumentando las redes de seguridad en cada una de ellas llevadas a cabo por colectivos feministas como las compañeras de Zaragoza (Red Contra Agresiones Machistas Zaragoza), siendo las precursoras del brazalete morado el cual se está popularizando, o los puntos de seguridad, puestos o espacios libre de agresiones.

Este brazalete lo llevan mujeres para visibilizar la sororidad, pues si alguna sufrimos una agresión o tenemos dudas, poder saber que habrá alguien ahí en quien poder confiar y contar, saber que realmente no estamos solas.

Como cada acción feminista tiene su reacción, a muchOs les pica que las mujeres queramos defendernos y cuidarnos de sus ataques y de su palabrería barata, que estemos cansadas de escuchar palabras vacías de discursos bonitos pero luego poner el punto de mira y culpar a la agredida. Por suerte somos muchas y cada vez más la que decimos no a este patriarcado criminal, porque mientras que éste siga existiendo, seguiremos peleando por poder salir sin tener miedo.

¡Ninguna agresión sin respuesta real!

*El uso de “todes”, en este artículo especialmente,se debe al hecho de que les compañeres trans sufren agresiones que están bastante invisibilizadas, o como ocurre cuando una mujer es violada, los medios de comunicaciones hacen un mal trato de la información al hacerse eco, llegando alguna vez a ridiculizar a la víctima por su condición.