Antiespecismo Artículos de opinión

Soy una carnaca de mierda

Sí, soy una carnaca de mierda. Además de hipócrita. Lloro, me enfado, grito cuando veo un vídeo de PACMA donde se ven las consecuencias del abandono de un animal doméstico o el detrás y el durante de una corrida de toros. Cuido y mimo a mis gatos, como si fueran mis hijos pero no soy, más bien no era, capaz de empatizar con aquello que no me pertenecía. Y que, en verdad, nunca me perteneció, ya que los animales, independientemente de que vivan en tu casa o fuera, son compañeros peludos, de cuatro patas, con alas, bigotes o pezuñas, pero jamás nos pertenecerán.Y eso no era lo peor. Creía convencida que comer animales era necesario, parte de la cadena alimentaria y por ende inevitable. Creía, aunque me avergonzará exteriorizarlo, que los animales eran menos que yo por el simple hecho de no compartir el lenguaje. Era una especista convencida de mis privilegios, como el machista que cree en el igualitarismo.

Pasaron los meses y me di cuenta de que algo fallaba en mi planteamiento. ¿Por qué un gato, un cerdo, una vaca o un salmón era menos que yo? ¿Por qué me los tenía que comer si podía mantener una dieta equilibrada libre de sufrimiento animal? ¿Por qué tenía que ser tan hipócrita? ¿Por qué mis gatos, el perro de mi vecino no podían sufrir pero sí una vaca, un pollo o cualquier otro animal comestible para la cultura occidental? No se trata de anteponer una lucha a otra, se trata de estar en el barco de la justicia y la justicia no entiende de razas, géneros, identidades sexuales o especies. En ese momento comencé a sentir naúseas cada vez que recordaba que estaba comiendo el cadáver de un animal que había sufrido y al cual habían asesinado para mi puro placer y hedonismo.

Sigo siendo una carnaca de mierda, hipócrita pero, desde luego, más tarde que pronto, no habrá animales muertos en mi plato.