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Netflix, liberalismo y mujeres LGTB+

Netflix ha revolucionado el panorama televisivo, pues valiéndose de los televisores inteligentes con acceso a Internet junto con otros dispositivos electrónicos, ha sabido contentar a un público que reclama nuevos contenidos disponibles en cualquier momento y no  sólo en prime time. El 20 de octubre de 2015 llegó a España tras una gran expectación y al estilo hollywodiense generando grandes beneficios y asegurando que reducirían la piratería, como ocurrió en Australia. El funcionamiento de Netflix, tanto en España como a nivel internacional, es sencillo: una suscripción mensual que te permite seleccionar películas, series, documentales y otros tipos de programa, tanto originales como de otras cadenas, nacionales e internacionales. Más allá de su funcionamiento, lo interesante son sus contenidos originales, que trasgreden los límites del heteropatriarcado. Aunque ello, al menos en el caso de la autora del artículo, suscite dudas sobre la relación entre feminismo, lucha LGTB+ y mercado neoliberal. Dudas no sólo visibles en dicho contenido, sino que también en diversos eventos y manifestaciones que han convertido la lucha en un simple objeto de consumo. Prueba de ello es el Orgullo Gay de Madrid, en el que la gran fiesta deja poco espacio a la lucha y al carácter combativo. Cabe, pues, preguntarse si este reconocimento inundado de liberalismo es un avance o un retroceso que supondrá la absorción de la lucha para convertirla en un objeto de consumo, ya que al fin y al cabo los estilos de vida, también, pueden ser consumidos y de hecho lo son.

Orange is the new black

Si revisamos rápidamente las series que Netflix nos ofrece veremos una gran cantidad en las que el personaje o personajes principales protagonistas son mujeres: Orange is the new black, Sense8 u Orphan Black. Asimismo, en todas ellas aparece, al menos, una relación lésbica u homosexual. De hecho, en las dos últimas series citadas la trama principal no tiene que ver con estas temáticas, ya que son series cercanas a la ciencia ficción y la relación lésbica u homosexual se muestra como si se tratara de una relación heterosexual. Es obvio que ello ayuda a la normalización de las relaciones lésbicas, aunque estas se enmarque dentro del amor romántico. Al igual que es interesante y casi necesario que la protagonista no sea una mujer regida por los roles de género tradicionales, pues ello permite que se muestren mujeres de diferentes etnias, condición social, orientación e identidad de género. Aunque, como contrapunto, y a riesgo de críticas, todo ello se muestra desde un prisma neoliberal y posmoderno, debido a que la crítica es individual y no social. Ello supone que la crítica quede en un segundo plano, puesto que busca que el espectador se identifique con esas situaciones y que tenga el valor de vivir la vida como quiera pero no llevar acabo actos colectivos que derriben todas las estructuras. ¿Qué se consigue con ello? Crear relatos alternativos que satisfagan nuestros deseos sexuales y emocionales pero que mantengan, a su vez, viva la llama del Heteropatriarcado.