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Hiroshima y Nagasaki, los genocidios mas rápidos de la historia

Se cumple el 71 aniversario de los bombardeos de Hiroshima y Nagasaki, los dos únicos bombardeos atómicos de la historia. El 6 de agosto de 1945, la bomba Little Boy fue lanzada sobre Hiroshima, y el 9 de agosto de 1945, la bomba Fat Man fue lanzada sobre Nagasaki, estos se podrían considerar los dos genocidios más rápidos de la historia, Little Boy se cobró casi 200.000 víctimas, Fat Man se cobró 80.000 vidas; aunque hubo crímenes tan o más sanguinarios durante la Segunda Guerra Mundial, como el Bombardeo anglo-estadounidense sobre la ciudad alemana de Dresde que se cobró 275.000 vidas, la Masacre del Imperio Japonés en la ciudad China de Nanking que se cobró 300.000 vidas, o el Bombardeo yankee de napalm sobre Tokyo que se cobró más de 100.000 vidas; en Hiroshima murieron 80.000 personas durante el bombardeo y en Nagasaki 40.000, por tanto sí se podría decir que fueron los genocidios más rápidos de la historia.

Unos crímenes desmedidos y sin sentido que tenían un único objetivo: evitar que la órbita socialista se extendiese hasta Japón. La URSS, tras haber tomado Berlín y haber extendido su órbita por toda Europa del Este, le había declarado la guerra a Japón (rompiendo el pacto de no-agresión que habían firmado tras la derrota japonesa en Mongolia), y las tropas soviéticas se habían adentrado en Manchuria como un cuchillo en la mantequilla, en pocos días habían expulsado a los japoneses de Manchuria y estaban casi ya en Corea, donde los milicias comunistas lideradas por el entonces marxista Kim Il-sung lograban una victoria tras otra contra las invasores japoneses, al igual que las de Mao Zedong en China y las de Ho Chi Minh en Indochina. EEUU quería mantener un bastión anticomunista en Asia Oriental, por eso necesitaba que Japón se rindiese ante ellos, y no ante los soviéticos, como había hecho Alemania; para lo cuál no le importó utilizar el arma más mortal que se ha inventado contra población civil, matando a casi 250.000 personas, víctimas de la explosión y la radiación posterior. Misma razón por la que, tras la rendición japonesa, fue indultado el criminal emperador filo-fascista Hirohito, cuya figura tenía (y tiene) demasiada importancia espiritual en Japón, y cuya falta habría causado el caos en Japón, caos que los Aliados temían que fuese aprovechado por el Partido Comunista Japonés, misma razón por la que tampoco se hizo nada por cambiar la estructura sociocultural que el régimen fascista dejó en Japón, juzgando y castigando simplemente a los burócratas más importantes (como en Alemania).

Un crimen por el que nunca nadie ha reclamado ni echado en cara nada a los Estados Unidos de América, ni siquiera el ahora títere régimen japonés, un crimen que sigue impune y sin reparar, y todo el mundo finge que aquí no ha pasado nada. Por eso Obama puede decir en Hiroshima que “la muerte cayó del cielo”, y Antena 3 puede llamar al bombardeo “explosión nuclear”; no, Señor Obama, la muerte no “cayó del cielo” como guiada por la divina providencia, sino que la muerte fue arrojada desde el cielo por orden del gobierno estadounidense; no, Señor Lara (dueño de Antena 3), no fue una “explosión nuclear”, fue un bombardeo, un atentado, un crimen, un genocidio, repita conmigo, Señor Lara: “EEUU cometió uno de los peores crímenes de la historia en Hiroshima y Nagasaki”.