Antifascismo Artículos de opinión

Entre la mofa y el terror

A menudo surge el debate sobre que posición debemos tener frente al fascismo, fácilmente adoptamos una de estas dos posturas, la postura de mofa, cuando ridiculizamos a la organización o a sus organizaciones, o el terror, cuando creemos que son una fuerza a tener en cuenta en nuestra sociedad y que banalizar con ello es una postura contraproducente.

La postura de la mofa es mas común en un espectro político donde los planteamientos fascistas ni se mencionan en el propio gobierno de dicho estado, momento en el que muchas veces se cae en una casi ignorancia plena al creer que el parlamento representa la voluntad real de la población del estado, especialmente si hablamos de estados como España o el Reino Unido, donde las leyes electorales no favorecen el crecimiento de nuevos partidos.

La postura del terror a diferencia de la mofa, la vemos en situaciones donde el fascismo esta institucionalizado, momentos en el cual el fascismo esta en instituciones políticas y tienen una importante influencia social, no necesariamente gobernando, simplemente teniendo una pequeña pero ruidosa voz en las instituciones, estos escenarios los vemos en Francia y en algunos gobiernos de Europa del Este, donde el establishment post-soviético se enfrenta a un nacionalismo en algunos casos hasta xenofobo y con raíces extremadamente antidemocraticas.

Desde aquí planteo una cuestión ¿que postura debemos mantener? Si nos ponemos a reflexionar sobre la banalización del fascismo, es inevitable pensar en Charles Chaplin y su película El Gran Dictador de 1940, una película popularmente conocida en la cual Charles Chaplin se mofa del NacionalSocialismo alemán en un momento en el cual era ya conocida la persecución y el menosprecio a los judíos en dicho estado. El propio Chaplin admitió que de haber conocido las atrocidades que cometió la Alemania Nazi, jamas hubiese producido dicha película, película que se estreno antes de que se descubriesen los campos de concentración alemanes, que en su momento no eran mas que un mito difuso.

Llegar a una conclusión es complicado, pues existen muchas condiciones que pueden hacer cambiar la forma de ver al fascismo, y claro, yo hablo desde Barcelona, mientras que alguien puede estar leyendo esto desde cualquier otra región del estado español, o incluso desde fuera del estado, y la perspectiva inevitablemente cambia, por no hablar del franquismo sociológico que aun impera en varios sectores de la población del estado español. La conclusión a la que puedo llegar es que en un momento en el cual el fascismo se pone en ridículo, sus falacias naturalistas caen o simplemente han caído en alguna contradicción, es casi inevitable soltar una mofa, pero debemos ser conscientes de que esa mofa no solucionara una posible hegemonía que pueda conquistar el fascismo y no debemos poner nunca la otra mejilla, debemos ser realistas y combatirlo, y no caer en una situación de indiferencia y dejarles el camino fácil en la conquista de la hegemonía ideológica, debemos enfrentar siempre en una confrontación ideológica, porque conocemos las falacias teóricas del fascismo, y luchar contra el fascismo es nuestra obligación.

Rubenish
Amante de la Historia y de la filosofía. En ocasiones veo muertos, sobre todo en libros.