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El sobregiro ecológico ya está aquí

Muchas de vosotras os preguntaréis qué es el sobregiro ecológico pues, aún entre los aficionados a la ecología, este es un concepto bastante desconocido y que se aplica a una realidad que, día a día, se hace más palpable como consecuencia del aumento drástico de las emisiones de CO2 desde los años 70 hasta nuestros días. Se estima que el pasado día 8 de agosto de 2016 tuvo lugar este fenómeno. ¿En qué consiste el mismo? Lo explicaré con un ejemplo básico: en un año, el Planeta gasta una determinada cantidad de recursos que son consumidos por los seres humanos o por el propio ecosistema. Estos recursos se renuevan cada año mientras que, al mismo tiempo, el capital los convierte en productos manufactureros. El sobregiro ecológico se da cuando es necesario más de un año para que estos recursos puedan reponerse de manera natural. Así pues, hace unos días llegamos a ese límite que el ecosistema marca. Del día 8 en adelante, todo el planeta entero estará siendo sobreexplotado y las especies tardarán muchísimo más en recuperarse de la devastación producida por la especie humana.

La población mundial, que se acerca a los 7 billones y medio, no notará a corto plazo los efectos de este fenómeno que alarma a los biólogos de todo el mundo. Serán las especies más pequeñas del reino animal las primeras que sufran las consecuencias de la acción del ser humano pues, al faltarles sus alimentos más primarios y básicos, irán progresivamente desapareciendo o migrando a zonas que no son las suyas, atacando al biotopo local. Este hecho, que no está ligado exclusivamente al sobregiro ecológico sino a las condiciones ambientales que se dan en el permafrost, también se hará notar en las zonas rurales más cercanas al mar. Por ejemplo: en invierno, los mosquitos permanecen bajo la capa del permafrost, que mantiene a raya su salida a la superficie. Como el permafrost permanece cada año más alto a consecuencia del aumento del desajuste climático, estos mosquitos se mantendrán con más facilidad en las regiones más altas y no exclusivamente en las cercanas al mar, como suele ocurrir en verano. De modo que es fácil deducir y adelantar que la gente enferma de gripe o virus será cada vez mayor durante los inviernos, no siendo este hecho dependiente de un factor de salud sino de un factor biológico, obligado por los cambios en la ecología del Planeta.

Lo que se saca en claro del estudio realizado por Global Footprint Network es que, actualmente, se necesita un planeta más como el nuestro para satisfacer de forma sostenible y con un nivel de huella ecológica asumible el consumo y la producción que sustenta la actividad económica. Si en 2050 esta tendencia no ha acabado, los recursos disponibles para un año se acabarán en febrero de ese mismo año, comenzando así un periodo de sobreexplotación masiva que puede endurecer, aún más, las condiciones de regeneración de las especies afectadas. Países como Cuba, Nepal, India o Madagascar obtienen buena nota en el índice de huella ecológica mientras que naciones como Rusia, Canadá, Estados Unidos, Venezuela y los Emiratos Árabes son los que más consumen por encima de sus posibilidades. Otros países han entrado en el último grupo de esta lista, como Chile o Argentina que, hasta el año pasado, mantenían un buen saldo de huella ecológica.