Anticapitalismo Artículos de opinión Latinoamérica

El medio y la derecha

9 p.m. Llegar del trabajo. Sentir cansancio. Prender la televisión. Luego de pasar ocho horas en un empleo alienado, suena lógico querer informarse y acercarse a los sucesos que ocurrieron mientras uno pasó gran parte del día fuera del hogar. ¿De qué hablan los principales noticieros? Ah, lo mismo de siempre: Aumento de precios, dificultades para importar gas, la policía evitando robos y salvando gente vulnerable. Otra vez, la policía ayudó a una madre a dar a luz a su bebé, en un tren. ¿Qué comentan en aquel otro canal informativo? Algo sobre incesantes huelgas por despidos que causaron que la policía tuviese que presentarse a poner orden en el lugar; y Macri visitó a Obama. Sigue el aumento de precios, pero Argentina está seduciendo a inversores extranjeros. Parecieran tranquilizarnos las palabras del gobierno prometiendo frenar el tarifazo para octubre. La nota del día, implícita: El neoliberalismo, la nueva derecha, ha vuelto a tomar los medios de comunicación.

Desde la asunción de Mauricio Macri como primer mandatario argentino, en diciembre pasado, no sólo las políticas económicas y sociales han sido transformadas drásticamente al modo neoliberal: la llegada a la Casa Rosada del nuevo jefe de estado, con su partido de centro-derecha, trajo consigo una manipulación de la información (y de los medios hegemónicos) grosera y cínica que, si bien se percibe históricamente en el país, ahora parece burlarse aún más de las clases medias y bajas con cada nueva crónica que se publica reivindicando (poco)sutilmente los intereses del sector privado.

Disfrazada con falsas libertades, esta forma de gobierno en la cual se llevan a cabo políticas económicas a favor de empresas multinacionales, con desrregulación y privatización del sector estatal, es un tipo de capitalismo más seductor, más artístico (diría el sociólogo francés Gilles Lipovetsky) en comparación con viejos paradigmas sociopolíticos. Es interesante analizar cómo este modelo heredero del capitalismo liberal se encuentra impregnado de desinformación y propaganda, pilares claves que le permiten asentarse en el poder gubernamental: Los sectores dominantes consiguen el sometimiento de la población, ya no mediante el castigo como solía ser en siglos pasados, sino por la persuasión y el consenso. Transmiten la noción del sentido común, de los valores y autoridades que deben respetarse, y de lo que debe ser socialmente penado con ayuda de todo aquel formato por el cual se llegue a una gran masa de modernos esclavos de las corporaciones, a los consumidores.

Siguiendo esta línea de pensamiento, sólo es necesario un pueblo desinformado, alimentado con valores negativos y egoístas, para llevar adelante un gobierno de derecha en la actualidad. No se trata ya de ser autoritario (aunque los símbolos de represión se mantengan intactos), y en eso radica la diferencia con las viejas formas de derecha tiránica; hoy vivimos en plena democracia: regidos por la voluntad del pueblo oprimido por su propia ignorancia.

Juana Lo Duca
Estudiante de Ciencias de la Comunicación Social en la UBA. @Jualoduca en Twitter. Apasionada por la Psicología social, feminista y ácrata. La palabra como arma.