Artículos de opinión

1984; La esperanza está en los proles

Si hay una distopia que finalmente, y por desgracia para nosotros los mortales, se ha acabado cumpliendo, esa es 1984. En esta novela, George Orwell hace una crítica a todos los autoritarismos de su época, en especial al estalinismo, y se imagina como sería el mundo en 1984 (la novela fue publicada en 1949). En dicho libro, nos encontramos con un país sumergido en una gran dictadura, donde el “Gran hermano” (aparente líder supremo de la sociedad) observa lo que hace cada uno de sus habitantes. La población carece de cualquier tipo de razonamiento crítico, y adoran al “Gran hermano” sobre toda las cosas (recordando en este aspecto a la religión en la edad medieval).

Aunque como dije anteriormente, el libro se escribió para criticar al fascismo y a los excesos de la URSS estalinista, podemos observar que tiene muchísima actualidad, pues finalmente fue el capitalismo, llegando a formar una plutocracia, el que nos trajo a la situación expuesta por Orwell.

“Ver lo que está delante de nuestros ojos requiere un esfuerzo constante”

Hoy en día vemos como la ficción superó la realidad. Las cámaras que usa el “Gran hermano” para observarnos, quien nos iba a decir que son nuestros móviles, y que en este caso el papel de “Gran hermano” lo ejercen Facebook, Twitter, y sobretodo, Google, pues son estás empresas las que recogen información nuestra, para posteriormente vendérselas a otras empresas.

Pero nuestra opinión, aunque no lo crea mucha gente, ya viene también controlada. No es ningún secreto que los medios de comunicación, en muchas ocasiones, adulteran las noticias, logrando de este modo que la opinión pública respalde las posturas defendidas por el capital, jugando de este modo un papel importantísimo en la alienación. Pero a veces las cosas van más allá. En Siria, por ejemplo, nos venden como rebeldes demócratas a los mismos que atentan en Europa, y en esos casos son llamados terroristas. Con lo primero logran crear simpatía hacia esos individuos, con lo segundo pueden justificar una intervención militar para facilitar a esos “demócratas” la victoria en la guerra civil (una victoria que va en favor de los intereses de los de siempre). Esta situación recuerda a la narrada en la novela, con la guerra constante entre los tres países existentes en este mundo, variando el enemigo de la patria del protagonista de un momento a otro.

Dentro de la propia obra hay un ensayo que analiza la sociedad en la que se ambienta la novela, siendo este un supuesto libro del disidente más odiado. La conclusión del ensayo se podría resumir en que los proles, la clase social más baja y numerosa dentro de esta sociedad, la cual vive al margen de la política y del régimen autoritario, son quienes tienen todas las posibilidades de romper con el sistema político del país en el que viven, y que lo harían el día que fueran conscientes de su poder.

Y yo me pregunto, ¿en la actualidad, la clase proletaria, debido a su alienación, no es inconsciente de su poder? ¿Y no se han producido grandes cambios sociales, en cualquier país, cuando la conciencia de clase despierta entre los proletarios? Aquí, entonces, nos encontramos con el mayor punto en común entre la realidad y la ficción; la esperanza está en los proles.