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Vallejo-Nájera y la psiquiatría en el franquismo (II)

La eugenesia de la raza.

Vallejo-Nájera se inspira en diferentes autores para atender a su obra. No sólo toma ideas (sin una sola referencia explícita) de Kraepelin, sino que acude a Galton para relacionar darwinismo social y eugenesia, o a Nietzsche ─quien, según el psiquiatra, era responsable de retomar el paradigma espartano del «exterminio de los inferiores orgánicos y psíquicos, de los que llama parásitos de la sociedad».1 La eugenesia es una inspiración clara que apoya en sus ideas de la conservación de la patria.

Pero estos autores, generalmente extranjeros, no le llevan a postular la raza, que es estrictamente española, nacional-católica. ¿Qué es la raza, realmente? En el capítulo XXXIV, Concepto de la raza, expone:

Al hablar nosotros de raza, nos referimos a la raza hispana, al genotipo ibérico, que en el momento cronológico presente ha experimentado las más variadas mezclas a causa del contacto y relación con otros pueblos. Desde nuestro punto de vista racista, nos interesan más los valores espirituales de la raza, que nos permitieron civilizar tierras inmensas e influir intelectualmente sobre el mundo. De aquí que nuestro concepto de la raza se confunda casi con el de la hispanidad.

Si bien Vallejo-Nájera no resuelve que la «raza» esté manchada de algún modo que la haga poco valiosa ─sería un contrasentido demasiado acusado para el autor, parece ser─, sí admite que son los valores espirituales los que le otorgan validez al concepto. Esta es, finalmente, la síntesis con la que se presume el nacional-catolicismo que supera a la vanguardista Falange Española de las JONS de José Antonio Primo de Rivera.

La identificación de la raza, por lo tanto, nace, según el psiquiatra, bajo el espíritu claro del Siglo de Oro español, momento en el que la hispanidad alcanzaría «su máximo esplendor»: serían esos valores de conquista y batalla ─poca duda parecería en principio caber de ello, estando basada la Hacienda española de la época precisamente en los recursos sustraídos de las tierras de América─ los que identificarían el punto de gravedad del estudio de Vallejo-Nájera. El carácter genético o, en algún sentido, biológico como tal, pretendía no mostrar peso en sus hipótesis finales. A pesar de lo cual, sin embargo, escribe:

Necesitamos emprender denodada lucha higiénica contra los gérmenes morbosos que carcomen la raza hispana para conducirla a la más abyecta de las degeneraciones. No se trata de volver a los valores humanos del siglo XV o XVI pura y simplemente. Trátase de reincorporados al pensamiento, hábitos y conducta del pueblo, a los fines de sanear moralmente el medio ambiente, de manera que se refuerce psicológicamente el fenotipo para que no degenere el genotipo.

Según fragmentos posteriores, la decadencia de esa «hispanidad» que siguió al Siglo de Oro estaba relacionada con el carácter mestizo de las nuevas ideas, en el corazón de las cuales estaba el «querer ser lo que no somos, en lugar de querer ser nosotros mismos, pero con todo el poder asequible». Este carácter de autenticidad que para el psiquiatra tiene la «raza» se habría perdido con el aliento de la Revolución Francesa, y más tarde con la expansión de las corrientes «positivistas y materialistas».

La conclusión es la justificación final de la experimentación ─en Eugenesia de la raza, ese es el tema que se trata en los capítulos posteriores─, mediante el entendimiento de la esencia de la raza (capítulo XXXVI): «la esencia de la raza radica en el patriotismo», que abarca desde el territorio o «la raza»2 hasta «las hazañas históricas, la religión o las costumbres». «Perecerán las razas, las naciones y los pueblos que por extranjerizarse no sepan conservar su espíritu»; la eugenesia se muestra entonces, y especialmente dadas las circunstancias, como una suerte de solución final para redimir la hispanidad. «El saneamiento y regeneración eugenésico de un pueblo o raza requiere que se actúe sobre la “totalidad” de los individuos que le constituyen».

Los valores morales fundamentales de la «raza» quedan dibujados poco después. Vallejo-Nájera identifica y promociona el ideario medieval que Franco impondría tras la Guerra Civil, con centro en el cristianismo y a través de la institución de la familia: «cultura y religión son consubstanciales con la familia cristiana, de la que irradia hacia el ambiente una influencia depuradora moral que consolida y mantiene los valores raciales». Dios, patria y familia. (El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo).

Los enfermados de la psiquiatría de posguerra.

El viaje de Vallejo-Nájera entre el biologicismo y el constructivismo social asienta sus bases aquí sobre un argumento contra la «proletarización de la cultura», que confunde liberalismo y marxismo de forma constante y que presume la excelencia genética y la superioridad intelectual innata de un grupo sobre otro. Los grupos enfermados ─que no enfermos─ que el psiquiatra ha explorado, y con los que incluso ha experimentado, son los contrarios, de una forma u otra, a alguno de los dogmas del rezo «Dios, patria y familia». Entre ellos cabe destacar a los marxistas y a las mujeres.

Para ello, crea en 1938 el Gabinete de Investigaciones Psicológicas de Campos de Concentración de Prisioneros de Guerra, bajo la presumible influencia de las autoridades alemanas. El equipo de psiquiatras veía como una excepcionalidad digna de estudio el alistamiento masivo de tropas en las Brigadas Internacionales, que no sólo no tenían nada que ganar ─ni dinero ni fama, teniendo en cuenta la situación de una España que arrastraba diversas fuertes crisis desde décadas atrás─, sino que además se arriesgaban a perder sus vidas. Para los sublevados, los ejércitos de las Brigadas no eran más que «fanáticos marxistas».

Las investigaciones, pues, se inician con el objetivo de entender cuáles son las características constitutivas del sujetos que ofrecen una supuesta predisposición al marxismo. También eran ideas a explorar para el grupo «la alta incidencia del fanatismo marxista en los inferiores mentales y la presencia de psicópatas antisociales en las masas marxistas»3. Para los estudios toma, entonces, a cinco grupos diferenciados, entre los que están miembros de las Brigadas Internacionales, hombres marxistas, mujeres marxistas y separatistas vascos y catalanes.

Pero la idea de Vallejo-Nájera, como hemos visto, no era exactamente paralela a la del ejército franquista. Si bien sus suposiciones no diferían en puntos notables, el psiquiatra no abogaba por el asesinato y exterminio de los republicanos, sino por una suerte de reeducación. Y, tras un peritaje psiquiátrico en el que se «estudian los fracasos profesionales, sociales y sexuales del sujeto» (ver nota 24) y cuyas conclusiones no pasaban de afirmar que tal actitud fomenta «complejos de rencor y resentimiento que se traducen en una conducta antisocial»4, se les obligó a desfilar, a entonar gritos franquistas y a hacer un cursillo de religión que nadie superaba. Las conclusiones de los estudios no diferían en absoluto de la tesis inicial, con la que buscaba el gen rojo maligno.

El grupo de las mujeres resulta un caso que Vallejo-Nájera estudia con el detenimiento que le ofrece una sorpresa misógina clásica de la época ─en general, clásica de los estudios con pretensión de valor científico5. Su rol las debía haber condenado, si no hubieran desobedecido a la disciplina normativa de la época, a una vida de servidumbre de los cuidados en el hogar; esto las convertía en un atractivo especial para el estudio, por cuanto se veían reducidas al invisible pilar central de la institución familiar, centro de la «eugenesia de la raza».

Precisamente a través de la justificación de la eugenesia de la raza, niños y niñas fueron apartadas de sus madres. Funcionarios y representantes de instituciones religiosas participaron larga y activamente en esta atrocidad6. Otras veces, las madres eran sencillamente encerradas con sus hijos hasta los tres años, en prisiones cuya pésima higiene y régimen de alimentación ofrecía altos niveles de mortalidad, en especial a los menores.

Las conclusiones del estudio de Vallejo-Nájera resultaban en un mero producto de sus prejuicios misóginos, como hemos señalado. Se condensa en la siguiente referencia:

Recuérdese para comprender la activísima participación del sexo femenino en la revolución marxista su característica debilidad del equilibrio mental, la menor resistencia a las infl uencias ambientales, la inseguridad del control sobre la personalidad (…) Cuando desaparecen los frenos que contienen socialmente a la mujer (…) entonces se despiertan en el sexo femenino el instinto de crueldad y rebasa todas las posibilidades imaginadas, precisamente por faltarle las inhibiciones inteligentes y lógicas, característica de la crueldad femenina que no queda satisfecha con la ejecución del crimen, sino que aumenta durante su comisión (…) Además, en las revueltas políticas tienen la ocasión de satisfacer sus apetencias sexuales latentes.7

A estas alturas de la Historia, cuando la teoría del género no daba frutos sino alumbrando a las mujeres en tanto seres sexualmente [genitalmente] identificados, la psiquiatría de Vallejo-Nájera apuntaba, al identificar a las mujeres como sujeto de estudio apartado en las cárceles, a una forma de paradoja: con lógicas de represión tales, las lógicas de liberación pudieron usar un esquema análogo. Ejemplo de formación de discurso de liberación tal es la intervención de la Unión de Mujeres Antifascistas Españolas en 1949, en el Congreso de la Federación Democrática Internacional de Mujeres.8 La asimetría de género puede entenderse más directamente en las atrocidades practicadas en las prisiones franquistas: «Los ejemplos de violaciones, rapaduras de pelo, marginalidad social o tratamiento de la maternidad convertían a las mujeres en víctimas de una represión no aplicable sobre el hombre» (ver nota 29).

Epílogo: la psiquiatría en el franquismo y la psiquiatría hoy.

La propaganda nacional-católica de la que se sirvió la dictadura (y de la que la violencia, en cierto sentido, representaba una parte fuerte) hubo de marcar a la cultura de una población que vivió durante años en una España autárquica y con muy graves problemas de abastecimiento: el machismo más explícito y el odio de clase ─fundamento de un individualismo que ha servido bien al liberalismo económico posterior─ han determinado la forma de socialización de las generaciones siguientes, educadas en el pensamiento de un mundo que ya no existe, y han contribuido a la ruptura social que define las diferentes formas de identidad que caben hoy en el país.

En ese aspecto, la psiquiatría de posguerra y del tardofranquismo se revela como una de las varias formas de la lógica de represión y normalización del contexto. Frente a ellas, las diferentes formas de lógica de resistencia ─que, para los casos que hemos comentado, podrían referir al movimiento comunista y a los movimientos feministas, cristalizados en parte por partidos con líneas socialistas feministas9─ toman su lugar, colocándose, hoy en día, en lugares relativos de poder y con nuevas condiciones objetivas y subjetivas.

Siguiendo ese sentido, las instituciones psiquiátricas y penales ─en su momento en estrecha relación, como hemos visto─ se han distanciado de las estructuras que seguían tanto en la Segunda República como en la dictadura. El sistema penitenciario pasó de ser de naturaleza punitiva a tener carácter de rehabilitación ─ aunque hay, y a día de hoy más que nunca desde la Transición, muchas dudas bien fundadas de ello10. Por su lado, la psiquiatría ha pasado de ser poco menos que una excusa para la exclusión y/o la experimentación clínica agresiva, a ser un servicio recogido en parte por la Seguridad Social y al servicio del lucro de las grandes farmacéuticas.11

Pero si bien la psiquiatría crítica o anti-psiquiatría ─con notables influencias y contribuciones de otras disciplinas─ ha devenido, como hemos señalado, en una corriente con contra-argumentos sólidos y de fuerza frente al doctrinario mundo de la medicación, no termina de recoger el testigo que haría entendernos en este mundo con ojos más humanos y desmercantilizados. Sin embargo, precisamente porque supone un encuentro con otros ámbitos del conocimiento humano, se hace necesario recogerla y comprenderla, como una lógica de resistencia con la que hacer frente a la lógica de disciplina normativa y exclusión que significa, típicamente, la psiquiatría ─ tanto en el periodo franquista como a día de hoy, aunque en diferentes sentidos y con diferentes objetivos y beneficiarios.

NOTAS:

1 Capítulos II y XIII de Eugenesia de la hispanidad y regeneración de la raza. Disponible online en: http://www.filosofia.org/bol/bib/nb063.htm#p01. Cabe destacar que la cita provenga, probablemente, de las graves distorsiones de la hermana del autor, Elisabeth. Lo cual no niega la constante ambigüedad de la que Nietzsche hacía gala en sus escritos. En cualquier caso, sería irónico que no fuera así, teniendo en cuenta que el filósofo alemán pasó gran parte de sus últimos diez años de vida en la enajenación más absoluta, habiendo destacado siempre por tener una salud extremadamente frágil.

2 Nota: no es un error; lo remarcamos debido a que el autor lo redacta de tal forma que la esencia de la raza sería, de algún modo o en algún sentido, la raza.

3 Ver La psicología en los campos de concentración de Franco, de Bandrés y Llavona. Disponible online en: http://www.psicothema.com/pdf/1.pdf

4 Pese a que el mismo Gabinete se abre ante la identificación de las Brigadas Internacionales como un fenómeno de «fanatismo», como hemos comentado, y pese a las declaraciones de algunos de los miembros. «Durante el tiempo que estuve en España nadie miró mi color de piel», señalaba Salari Kea, la única mujer negra de la Brigada Lincoln. Ver online: http://www.eldiario.es/sociedad/batallon-Lincoln-Iglesias-regalo-Obama_0_536147127.html

5 Para una crítica desde un enfoque teórico clásico, ver El segundo sexo, de Beauvoir. El fragmento sobre Freud está disponible online en: https://www.marxists.org/reference/subject/ethics/de-beauvoir/2nd-sex/ch02.htm

6 La cuestión general de las madres en prisión y la custodia de su bebé continúa siendo objeto de debate y polémica. Actualmente, «la legislación española contempla el derecho de las madres reclusas a mantener a sus hijos con ellas hasta que cumplan los tres años. Por este motivo más de 200 niños viven en los centros penitenciarios junto a sus madres mientras cumplen la condena». El sistema penitenciario español. Disponible online en: http://www.institucionpenitenciaria.es/web/export/sites/default/datos/descargables/publicaciones/El_sistema_penitenciario_espanol.pdf. Con respecto a los bebés robados, ver ¿Por qué nadie busca a los bebés robados en España?, disponible online en: http://periodismohumano.com/sociedad/libertad-y-justicia/por-que-nadie-busca-a-los-bebes-robados-en-espana.html

7 Citado en La psicología de las mujeres republicanas según el Dr. Antonio Vallejo-Nájera, Bosch, Ferrer y Navarro. Disponible online en: https://dialnet.unirioja.es/descarga/articulo/2749349.pdf

8 «Por primera vez, a nivel internacional e institucional, se hablaba directamente de la represión hacia la mujer, se feminizaban las víctimas y se planteaban los términos básicos que avalan la existencia de una «represión sexuada» dentro de las dimensiones de la violencia ejercida por el franquismo», en Las dimensiones de la represión sexuada durante la dictadura franquista, Abad. Disponible online en: http://ifc.dpz.es/recursos/publicaciones/29/60/05abad.pdf

9 Para más información acerca del cruce de ambas formas: Compromiso político y feminismo en el universo comunista de la Transición, Moreno Seco, 2013. Disponible online en: http://revpubli.unileon.es/ojs/index.php/cuestionesdegenero/article/view/877/770. Ver también: Manifiestos feministas: Antología de textos del movimiento feminista español (1965-1985), Universidad de Alicante, Moreno Seco, 2005.

10 Ver el Informe al Gobierno español sobre la visita a España realizada por el Comité Europeo para la Prevencion de la Tortura y de las Penas o Tratos Inhumanos o Degradantes: https://www.defensordelpueblo.es/wp-content/informesMNPEspania/europa/6_INFORME_CPT_2011.pdf