Artículos de opinión Estado Español

Unidos Podemos tras el ciclo político del 26J

El 26J, efectivamente, marcó un cambio en los tiempos y en la forma de entender la política de este país ─ con la evidente complicidad de los medios de comunicación, en quienes se apoyaba la tesis Podemos. Por eso, abre también un nuevo espacio de incertidumbre que le permite a Unidos Podemos una redefinición más provechosa, articulando con ello un nuevo espacio de acuerdo de mínimos. Y, aun sin la centralidad del discurso ─que es más complejo que todo eso─, esto le podría prometer un futuro acorde a la necesidad de quienes pertenecemos a este lado de la brecha generacional. Es, de hecho, este el marco ganador que debería promocionar y con el que se debería identificar al partido, siempre cerca del latido de los movimientos sociales independientes fuertes.

Los nuevos espacios de definición estarían limitados, por supuesto, con su propio y particular juego de tiempos con Bruselas, el Fondo Monterario y otras instancias con las que negociar soberanía. En las condiciones actuales, la OTAN no es un marco fácil, la Unión Europea no posibilita grandes políticas anti-austeridad y la economía financiera ─responsable, con quienes tiene detrás, de buena parte de la desgracia económica de nuestro mundo─ luchará hasta el último momento. Pero por eso justamente, es por lo que se exige una lucha contra los órganos que dominan las condiciones vitales de las personas más que esas mismas personas.

Se hacen necesarias políticas acordes a los problemas de nuestros tiempos: lugares comunes que nos dejen conectarnos con nosotros mismos, con el mundo que nos rodea, con los seres a los que más queremos. Esos son los objetivos: lo demás son medios o son excusas. Decir en pleno siglo XXI, en el núcleo de una crisis como no ha habido otra desde los años 30′, que lo que necesitamos es “que la economía crezca” para ser felices… es un chiste o un cuento para niños. Yo no soy feliz trabajando per se: yo soy feliz dando un paseo, descansando en mi cama, comiendo tres o cuatro veces al día y abrazando a algunas personas. El resto es un discurso sin sentido y con poca realidad.

Por lo tanto, se hacen necesarias tales definiciones institucionales, cuyos objetivos sean posibilitar y fomentar esto. Se hace imperativo instaurar una cultura de lo público, de responsabilidad sobre lo colectivo; porque, de no hacerlo, imperará, como hasta ahora, la impunidad y la satisfacción de la población con los sectores de la economía corrupta. Es de vital importancia entender que los marcos macroeconómicos sirven por norma general a las élites; que no se trata de que la economía crezca, sino de que sea capaz de sostener unos niveles de vida adecuados, de necesidades cubiertas. Que lo que hay que expulsar de la Moncloa no es el Partido Popular, sino sus políticas criminales.

Y si realmente lo que define a un sujeto político sedimentado como es Unidos Podemos es la línea que lo separa de otros fenómenos institucionales, debe distinguirse precisamente por no tenerse sólo por un lugar sedimentado; debe formarse y reformarse sin perder su lugar; debe entenderse de tal modo que busque los mecanismos internos y de relación con otros sujetos políticos externos fuertes para anclarse no sólo como clase política, sino como fenómeno propio en la sociedad civil.