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Se puede tener razón y ser derrotado

Año 1936, la República Española cumple cinco años, cinco años durante los cuáles la lucha de clases, la lucha entre los ricos y los pobres por hacerse con la hegemonía, se respiraba, se palpaba en el ambiente.

Acontecimientos como la propia proclamación de la República el 14 de abril de 1931, el golpe de estado de la “Sanjurjada” en 1932, los Sucesos de Casas Viejas en 1933, la quema de conventos pertenecientes a curas caciquistas, la victoria de la extrema derecha monárquica de la CEDA en 1934, la Revolución de Octubre de 1934, la misma represión de la revolución… fueron el reflejo de la lucha entre los opresores y los oprimidos en todo su esplendor.

La victoria de la coalición progresista y antifascista del Frente Popular en 1936 fue un duro golpe para la oligarquía económica, los terratenientes, las altas esferas de la Iglesia Católica y la facción derechista del Ejército. Se logró grandes avances en redistribución de riqueza, se expropió a grandes terratenientes, se arrebató a la Iglesia el monopolio de la educación, se preparó los estatutos de autonomía y autodeterminación de las diferentes naciones que formaban el Estado… pasos insuficientes para una revolución, pero no se puede decir que fuesen pequeños.

Los opresores perdían demasiados privilegios, la tensión era cada vez mayor, ésta se hizo latente con los Sucesos de Yeste en junio de 1936, con el asesinato de un alcalde socialista a manos de la guardia civil (http://www.vozpartisana.info/2016/05/yeste-el-preludio-de-la-guerra-civil/), después con el asesinato del teniente socialista José Castillo, y con la respuesta del asesinato del opositor ultraderechista Leopoldo Calvo Sotelo.

Finalmente, la facción ultraderechista del ejército español, liderada por demócratas de toda la vida como Emilio Mola, José Sanjurjo, Juan Yagüe, Queipo de Llano, Andrés Saliquet, o Francisco Franco; se sublevó contra la legalidad republicana hace hoy 80 años. Alentados y financiados por las grandes fortunas españoles, los terratenientes y la élite eclesiástica.

En primera instancia el golpe fue sofocado en Madrid gracias al propio pueblo armado, al que Azaña se vio obligado a armar al no ver otro remedio; una situación que pensaban aprovechar PSOE, UGT, PCE, POUM y CNT para comenzar una verdadera revolución y destruir el capitalismo. Sin embargo la sublevación militar se extendió por toda la península, y entonces las organizaciones revolucionarias se vieron obligadas a elegir: priorizar la revolución (camino elegido por CNT y POUM) o priorizar derrotar al fascismo (camino elegido por PSOE, UGT y PCE).

Ésta desunión y división interna fue el principal factor que propició la derrota final de la España Progresista; junto a otros factores como la ayuda de Alemania, Italia y Portugal a Franco; el bloqueo de ayuda de Gran Bretaña y Estados Unidos al gobierno republicano, sólo ayudado por la URSS, México y las Brigadas Internacionales de la Komintern; unas ayudas que el gobierno republicano mandó retirarse y volver a casa en 1938, esperando que los fascistas hiciesen lo propio (craso error); o el golpe traicionero de Segismundo Casado y Julián Besteiro contra la República el 5 de marzo de 1939, hartos de resistir y deseosos de rendirse contra el fascismo.

Tras tres años de Guerra Civil, la España Reaccionaria se hizo con la victoria, dejando tras de sí masacres como las de Badajoz, Alicante, Gernika o Barcelona; más de un millón de muertes en tres años; y más de 100.000 personas que hoy en día siguen tiradas dentro de cunetas, España hoy día es el segundo país con más fosas comunes en el mundo, sólo superado por Camboya, bombardeada por Estados Unidos durante los años 60 y 70. Comenzaron así 40 años de Dictadura, persecución, terrorismo de estado, y enriquecimiento de las grandes fortunas del país (Banco Santander, Casa de Alba, Grupo Planeta, El Corte Inglés…). Unos crímenes que quedaron impunes tras la muerte del Caudillo gracias a la llamada “Transición Democrática”, donde el PSOE y el PCE (que por entonces ya habían perdido el derecho a llevar “SO” y “C” en las siglas, respectivamente) firmaron la impunidad de las crímenes del Franquismo, y el reconocimiento de la Monarquía heredera de éste, a cambio la legalización y la Amnistía de los presos políticos.

España cambió la carrocería del coche sin cambiar el motor, todos los criminales siguen impunes, y todas las personas que se enriquecieron gracias a la dictadura (como los ya citados) siguen siendo los auténticos “mandamases” de este país, que manejan los hilos de políticos peleles, herederos de burócratas franquistas como Manuel Fraga; mientras siguen funcionando instituciones y cuerpos heredados de la Dictadura a los que sólo se les cambió el nombre sin cambiarlos por dentro, como la Audiencia Nacional.

Albert Camus dijo: “Fue en España donde mi generación aprendió que se puede tener razón y ser derrotado, que la fuerza puede destruir el alma, y que a veces el coraje no tiene recompensa”.