Artículos de opinión

Mariano Rajoy: el encargo en diferido y la técnica del avestruz

Tras más de dos cientos veinte días con gobierno en funciones y a apunto de entrar en agosto nos vemos una vez más en una situación de aparente bloqueo para formar un ejecutivo en nuestro país y lo que es más preocupante, nos hallamos a punto de poder confirmar que este será un año perdido por completo, puesto que gobierne quien gobierne, aprobar unos presupuestos llevará prácticamente todo el tiempo que resta hasta final de año.

Ahora es el turno de Rajoy, o eso dice toda la clase política y la prensa, pero la verdad es que echando la vista hacia atrás es muy fácil darse cuenta de cuáles son los motivos por los que nadie quiere ver a Mariano ni en pintura. Tras cuatro años de mayoría absoluta gobernando con total despotismo e ignorando por completo a la oposición y a la ciudadanía uno no puede esperar llegar y repetir como si nada. Lo cual resulta algo paradójico en vista de los resultados electorales. Rajoy se empeña en hacer lo mismo que cuando tenía mayoría absoluta, tirar la piedra y acto seguido esconder la cabeza bajo tierra como las avestruces que sienten el peligro acechando, práctica a la que ya nos tiene acostumbrados, ya que este a sido su modus operandi en la vida política de los últimos años. La reforma laboral, la subida de impuestos, la subida de las tasas universitarias, la subida de las tasas a los autónomos y toda una serie de leyes y enmiendas abusivas que se han ido añadiendo de una forma o de otra mientras se trataba de desviar la atención a otros asuntos.

Después de esto no es de extrañar el tanto que se ha marcado con aceptar el encargo, “en diferido”, claro. Porque sabe bien que así se asegura su cabeza, pues mientras sea candidato ningún otro puede optar a serlo y así gana tiempo para forzar que le dejen seguir, puesto que ante el abismo de unas terceras elecciones cree que alguien acabará cediendo, algo que ahora parece imposible. Dar la cara no es algo que esté en su naturaleza, él es más de plasma, en cualquier caso aún queda por ver si habrá investidura y cuánto tiempo le queda a este circo que tenemos encima.