Latinoamérica Reseñas

La Argentina post-Kirchnerismo – 2da Parte

Retomando los temas tratados en la parte anterior, se puede ver que el lineamiento general de la re-estructuración de la economía en Argentina, y su planteo neo-liberal, tiende a exacerbar los problemas del capitalismo argentino y sobre todo, su impacto en la sociedad.

Cabe destacar, en el apartado económico, que la nueva administración casi no tuvo que privatizar nada (cosa que se le replicaba y criticaba desde todos los sectores de la oposición). Esta sorpresa que se llevaron varios sectores políticos, se debe a que el gobierno anterior, pese a las fuertes campañas para celebrar la “nacionalización” de diversas empresas en muchos rubros (como la petrolera YPF, la aeronáutica Aerolíneas Argentinas, etc), nunca re-estatizo al 100% el funcionamiento de estos rubros, cuya administración y parte del paquete accionario ya estaba en manos foráneas al Estado. Solo un ejemplo de esto es la empresa YPF (Yacimientos Petrolíferos Federales) empresa que fue la más apreciada de este supuesto paquete de “estatizaciones” en el 2012 y que al analizar, solo el 51% pertenece al Estado, sin derecho a administración y con un descuento importante en la parte de ganancias correspondientes al Gobierno Nacional. Esto solo es un ejemplo más de que los problemas económicos Argentinos, son en su mayoría crónicos (estos debates entre privatización-estatización se vienen dando desde hace más de 50 años) y que, si bien gobiernos progresistas pudieron disminuir el impacto de este desequilibrio en la sociedad general, no se pudo reformar estructuralmente la economía y realmente cambiar el eje liberal, a uno que de verdad sea en provecho de los trabajadores y la población en general.

Ahora sí, sobre el impacto de las medidas macristas sobre los trabajadores, los números son preocupantes. Un informe elaborado por la UCA (Universidad Católica Argentina, un ente que apoyó la candidatura de Cambiemos en las elecciones del año pasado), revelo que en estos últimos 4 meses, más de 1,4 millones de personas más cayeron por debajo del umbral de pobreza, y que 3,4 millones más están en peligro considerable de hacerlo. Estos números, altamente alarmantes, son coherentes con el planteo económico neo-liberal que llevo a más de 200.000 trabajadores a ser despedidos o suspendidos, y que como si no fuera poco, va de la mano con una moneda nacional con una inflación record (pese a ser este uno de los ejes de campaña, el nuevo gobierno no solo no freno la inflación, sino que se prevé un aumento que podría llegar al 42% solo en lo que va del año) y una devaluación ya efectuada (la moneda fue devaluada un 30% en febrero de este año) y con una más en el horizonte.

Esta pérdida sistemática del poder adquisitivo de la sociedad en general, fue rematada con una “racionalización del consumo de energía”, nombre que el ministro de energía Juan José Aranguren le dio a una serie de tarifazos a lo largo del país. Estos tarifazos consisten en aumentos de hasta el 1000% en todos los costos de los insumos básicos (agua, electricidad, gas) y que golpean de forma directa y fuerte sobre toda la sociedad. Justificándose en un supuesto “estado de colapso” del sistema energético argentino, y hablando sobre “racionalizar el consumo”, el ministro aplico estas subas exorbitantes en un contexto difícil. Para sumarle a estos problemas, el propio ministro es puesto en duda por varios sectores de la oposición, por su paralelo trabajo como vicepresidente de la Shell en argentina, y que se suman a las críticas hacia el oficialismo.

Como parte principal de la “reestructuración del Estado”, también, se tomaron duros ajustes contra muchísimos planes, ayudas y programas sociales, que tenían el objetivo de apoyar a sectores mas vulnerables de la sociedad argentina. En el sector educativo, el fin de los programas juveniles extracurriculares, el despido masivo de personal en las universidades publicas, el bajo salario de los profesores, son solo algunas de las causas que llevaron en el mes de mayo a una multitudinaria marcha de mas de 50.000 personas en Buenos Aires, en apoyo a la educación pública y contra las medidas del gobierno nacional. En el sector viviendas, se cerró el plan PRO-CRE-AR por el cual se financiaba desde el Estado la construcción de viviendas propias para las personas interesadas, y se dieron casos insólitos donde se dejó a familias enteras con construcciones a medio terminar.

Todos estos problemas, en tantos ámbitos y sectores, no son en su mayoría nuevos ni mucho menos, pero si exacerbados a niveles nunca antes vistos por la nueva administración, lo que creo que muchísimos sectores que antes apoyaron al bloque Cambiemos, cambien de opinión en una velocidad record, y le den al oficialismo un nivel de desaprobación, como mínimo, interesante para analizar.

En la próxima parte, analizaremos la política exterior macristas, el porqué de muchas de sus medidas, y el particular rol de los medios de comunicación.