Feminismo La Partisana

Micromachismos que son macro

Luis Bonino definió el micromachismo como “pequeños, casi imperceptibles controles y abusos de poder cuasi normalizados que los varones ejecutan permanentemente. Son hábiles artes de dominio, maniobras y estrategias que, sin ser muy  notables, restringen y violentan insidiosa y reiteradamente el poder  personal, la autonomía y el equilibrio psíquico de las mujeres, atentando además contra la democratización de las relaciones. Dada su invisibilidad se ejercen generalmente con total impunidad” (Bonino, 2004, p. 3). En definitiva, todas aquellas acciones que parecen normales y cotidianas pero que, en verdad, reflejan cómo el sistema patriarcal abarca todos los ámbitos de la vida, tanto privada como pública. Por ello no se ha de olvidar el lema “lo personal es político” acuñado durante la Segunda ola, ya que estos micromachismos se ejercen, sobre todo, en la esfera privada. Tu pareja, marido, novio o compañero no hace la colada porque “no sabe”, la comida siempre la haces tú, el mando es suyo, votas lo que él quiere porque es “el que sabe”, etcétera. Ciertamente, aunque en la esfera pública se intente mostrar una falsa igualdad, es en el ámbito privado y en aquellas acciones que parecen imperceptibles donde el machismo muestra todas sus armas. Por ello, ya no se puede hablar de machismo, sino de “posmachismo”. Este posmachismo es sutil y siempre comienza con un “yo creo en la igualdad, pero en la sociedad occidental está superado y es cierto que vivimos casi en un estado hembrista”. No es raro que en su discurso se encuentre frecuentemente el ya tan conocido “las mujeres entran gratis a las discotecas” o “las cuotas paritarias son desiguales e injustas”. No me detendré a desmentir estas falacias, pues en lo que me quiero centrar es que los “micromachismos” no son “micro”, sino “macro”, ya que hacen posible que el posmachismo campe a sus anchas y consiga cada vez más adeptos y seguidores.

Todo el mundo que haya visto el monólogo de Pamela Palenciano (muy recomendable, No solo duelen los golpes, comprenderá como unas simples frases, actos, miradas o amenazas veladas pueden y de hecho lo hacen suponer grandes trastornos mentales y una humillación constante, es decir, maltrato psicológico. De ese mismo monólogo no se me olvidará el momento en que Pamela expone como su madre llora porque se le ha caído el tomate y ella se sorprende. No llora por el tomate, llora por las contantes vejaciones sufridas por su pareja, por el acoso callejero, por la tiranía de la imagen, por la presión social y estética, por llevar toda la carga de su familia y que todo ello se tome como si no hiciera nada. También, la menopausia, es decir, cuando las mujeres dejan de ser “mujeres” socialmente y se convierten en la basura del Patriarcado y el Capitalismo; con suerte podrán ser abuelas y así seguir cuidando, aunque lo que se merezcan es un descanso por todos los años cargando el peso de la sociedad, de su familia a las espaldas. Los micromachismos son macro porque destrozan día a día a mujeres que tienen que soportar el acoso y que no les queda más remedio que empoderarse o aguantar, respirar, tener una vida química (lorazepam, sertralina, diazepam y una larga lista de antidepresivos y ansiolíticos).