La Partisana LGTBI-GSD

Maricón y su uso peyorativo a lo largo de los tiempos

 

Maricón es un término peyorativo empleado para describir a aquellos hombres que ya sea por su condición sexual o por no cumplir con la masculinidad heteronormativa, se encuentran más cerca de “ser mujer” que hombre. Antes de adentrarnos en el estudio y la aparición por primera vez en prensa, habría que hacer una serie de aclaraciones terminológicos con respecto al léxico empleado, ya que me enmarco dentro de la teoría queer y los recientes estudios de género. Así con “masculinidad heteronormativa” me refiero a aquella masculinidad que se adecúa a los roles de género establecidos, es decir, heterosexual, viril, fuerte. En definitiva, alejado de todo rasgo que pueda coincidir con la feminidad. Añadir que el género no es sinónimo de sexo, puesto que el género es una construcción social, si tomamos una perspectiva radical feminista y/o de clase, mientras que el sexo es algo biológico y que condiciona el género en tanto y en cuanto que vivimos en una sociedad binaria que asigna un género por la forma de los genitales del recién nacido. Así pues “maricón” no es más que la reafirmación de los roles y la necesidad de diferenciarse del otro, es decir, la mujer o el rol asignado a la misma. Por ello, la mayoría de las ocasiones en las que aparece este término será para discriminar o estigmatizar a un colectivo masculino que no se adecua a su rol de género. Cabe decir que es cierto que en la actualidad ha habido un movimiento de “reapropiación” [1] pero ello no significa que este término por ende haya perdido su sentido peyorativo.

En cuanto a la metodología buscaremos en las diferentes hemerotecas, sobre todo, en la de BNE y en el CREA (corpus de textos perteneciente a la RAE). Añadir, además, que no tendremos en cuenta el término “marica” o “mariquita”, pues, aunque este se use ciertamente son derivaciones de “maricón”. Por último nos adentraremos en la etimología del término para poder discernir cómo este fue introducido en el habla y de dónde proviene dicho término.

Comenzaremos analizando la etimología del término para comprender o intentar averiguar de dónde procede el término. Tanto “Marica” como “Mariquita” es el diminutivo muy común desde la Edad Media de María. Así encontramos que la relación entre mujer y sentido peyorativo es clara. No obstante, no fue hasta el S.XVII en el que el término “maricón” se usó como tal, puesto que antes se denominaba así a las marionetas. Prueba de ellos son las definiciones que aparecen en el diccionario de Paulet (1604). Ya en el 1620 Franciosini recoge este término que significará afeminado. Posteriormente, en el primer diccionario de la RAE (1734) se introduce en el término con la misma definición recogida por Franciosini[2]. Vemos, pues, que la palabra data de antiguo y que se alterna o combina con “marica” que en esencia tiene el mismo significado. No obstante, debido a la adhesión del aumentativo –on, “maricón” tiene un mayor relieve expresivo.

En la hemeroteca nos encontramos con que la primera vez que aparece data de junio de 1836 en El Jorobado, revista de crítica literaria y política: «[…]maricon con faldas ó alguna infeliz sometida enteramente á su marido y no de las ilustradas del siglo. A pesar de ser nos enteramente desconocida la firma […]»[3]. El artículo en cuestión es un escrito de un lector quejándose de un artículo anterior que defendía, en cierta manera, que la mujer no fuese tan sometida al hombre. Así pues el lector se queja o clama contra aquellos que quieren lo dicho anteriormente. Por tanto, observamos como ya en la primera aparición del término este ya tiene una carga abiertamente negativa y peyorativa. Como se evidencia en cuanto a la etimología es obvio que este ya contaba con un largo recorrido histórico y que debido a las características del término, es decir, perteneciente a un léxico vulgar o de uso cotidiano difícilmente encontraría su lugar en periódicos escritos que requieren de una mayor formalidad. Por ello al tratarse de una especie de “cartas al director” es más probable que el tono se rebaje y aparezca este término.

Su segunda aparición en prensa escrita la encontramos en El Constitucional en concreto en el número 1047 (1842). El término aparece en un fragmento del Folletín que se publica semanalmente en el mismo:

El Folletín es un tipo de novela amorosa que se publicaba semanalmente o diariamente en los periódicos y que tuvo mucho éxito. De hecho, se puede comparar con el fervor actual con ciertos best-sellers de índole romántica actuales. Por tanto, es lógico que dentro de esta temática y debido al contenido en concreto del texto el “galán” se desmarque tajantemente de esa designación, pues sólo es un hombre que tiene una mayor sensibilidad. Así, al igual que en el caso anterior, este término es usado con un sentido abiertamente peyorativo y denigrante tanto para las mujeres como para aquellos hombres que no siguiesen los roles de género asignados.

En cuanto al CREA (Corpus de la RAE) la primera vez que nos encuentramos el término es en 1975, en la novela de Víctor Alba, El pájaro africano, en una charla entre dos personajes:

 «A lo mejor, no. Porque no eras una muchacha. Ni siquiera una mujer. No eras bonita ni atractiva. Habrías podido ser un muchacho. Bueno, físicamente quiero decir. Viéndote tan flaca, tan sin formas, me pregunté algunas veces qué habría hecho, en casa de Martín, si hubieses sido hombre. A lo mejor me hubiera vuelto maricón … Nunca te dije esos piropos. Porque son piropos. Porque te quiero por ti y no porque seas mujer. Y no te dejo de querer porque tengas jefe… ni porque le obedezcas. Tuve suerte que eras mujer. Eso me evitó muchos quebraderos de cabeza, ¿sabes?»

En este caso es más difícil discernir si lo usa de una forma peyorativa o simplemente se sitúa en un registro coloquial. Para la autora del breve ensayo sí tendría una carga negativa y peyorativa, ya que el significado intrínseco a la misma es clara.

En resumen, observamos como ya en los principios del uso del término es común que este se use con un sentido peyorativo y cómo este ha tenido un largo recorrido, ya que diccionarios que datan de antiguo lo ilustran con esta definición. A su vez los primeros testimonios en prensa escrita muestran esta definición peyorativa. No obstante, el CREA no nos ofrece ni arroja una gran información, ya que la primera aparición es reciente a nuestra época y queda claro por lo mostrado anteriormente que este se usaba anteriormente.

 

 

[1] Con ello me refiero a reapropiarse el término para así hacer desaparecer su sentido peyorativo.

[2] Toda la información ha sido extraída de http://etimologias.dechile.net/?marico.n

[3] Datos extraídos de la Hemeroteca del BNE