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Latinoamérica: De Venezuela a Brasil en busca de la democracia

A comienzos de esta semana recibíamos con cierta sorpresa la noticia de que la OEA (Organización de los Estados Americanos), la más importante institución americana junto con la UNASUR, quiere aplicar a Venezuela la llamada “Carta Democrática Interamericana”, usada para vetar la participación de un país miembro en dicha institución.

Si bien la sorpresa no fue muy grande, el momento de proclamar a los cuatro vientos la palabra democracia, sí que me dio que pensar.

No es mi intención la de juzgar el gobierno de Nicolás Maduro, por eso evitaré usar calificativos. Sin embargo, todos estaremos de acuerdo en que la situación venezolana actual es insostenible; uno de los gobiernos (oficialismo y oposición) más corruptos de Latinoamérica, una situación económica crítica, con una fuerte inflación debido al petróleo, una dura confrontación de intereses entre partidarios y opositores, que nos guste o no ha llevado a ambos bandos usar métodos antidemocráticos e incluso inhumanos, etc.

Pero esta no es la cuestión, sino que esta situación crítica en Venezuela es la misma para el 99% de los países vecinos. Tal vez en unos la inflación es menor y el paro mayor, tal vez en algunos el problema es la pobreza extrema y en otros la extrema corrupción, pero la situación latinoamericana es crítica en todas sus caras y en todos sus modelos, desde la supuesta socialdemocracia peronista hasta el más extremo capitalismo paraguayo.

Ingenuamente, el mundo vive en dos, sino más, realidades, una la real y otra la social. Esta última está extremadamente influenciada por los medios, que a su vez están regidos por intereses. Esto quiere decir; un español, clase media, una vida tranquila pero sin lujos, trabajador y honrado, interesado en la política y en la situación internacional, coge un simple periódico conservador, y es capaz de creer que en Venezuela los chavistas comen niños y que Macri en Argentina abolió la esclavitud. Esto una vez no tiene problema alguno, pero al paso de los años de los continuos bombardeos informativos, se acaba creando una especie de doble realidad, como un universo paralelo.

Por suerte he tenido, o no, la suerte de haber pasado un tiempo viviendo y trabajando en Brasil, concretamente en la región del Paraná, una de las zonas más ricas y desarrolladas del país y a pesar de ello en una situación catastrófica. Esto me ha ayudado a ver de cara la realidad del continente, la verdad de la gente y la realidad social y cultural. Ahora me acuerdo de cuando leía desde España los logros de Lula, las noticias de la violencia descomunal en el país, los supuestos grandes avances en educación y medicina, lo bueno y lo malo. Pero como bien es sabido, uno no sabe hasta que no lo prueba en sus propias carnes. Después del enorme desengaño y la desilusión vino el raciocinio, ¿Por qué esto está así? Y ese porqué es lo que me interesa de este artículo.

Con la cuestión americana sucede esto, los intereses de unos pocos, por medio de los medios, valga la redundancia, influyen en unos muchos. Pero no creamos que solo sucede en España, aquí mismo, en América, nos dicen como supuestamente vivimos.

Siguiendo con el caso de Venezuela y la Carta Democrática: al momento de ver la noticia me vino una duda en la cabeza. Si bien ellos ven que en Venezuela no hay democracia por parte del gobierno de Maduro, ¿Cómo es posible que no hayan visto el golpe de estado instaurado en Brasil? Es de locos. Un país, donde casi la mitad del electorado votó al Partido de los Trabajadores (PT), ¿cómo es posible que se permita que a menos de la mitad de la legislatura pase la oposición a gobernar? ¿Cómo es posible que un Parlamento donde más de la mitad de sus parlamentarios están imputados por corrupción (1)  y donde su propio presidente también lo está, sea capaz de ajusticiar a la ex-presidenta Dilma Rousseff por corrupción? ¿Cómo es posible que el partido que tomó el relevo al Partido de los Trabajadores, el PMDB, junto a su socio el PSBD, sean el primer y el tercer partido con más casos de corrupción (2) respectivamente? Repito, es de locos. Pero así es Latinoamérica. O ¿Cómo es posible que en el Senado brasileño, el último en decidir si debe o no debe realizarse el “impeachment” (destitución) de la ex-presidenta, estén todos sus miembros investigados o imputados por corrupción? ¡Todos!

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Pues bien, los brasileños seguimos esperando a que el nuevo gobierno interino conservador y liberal convoque las prometidas nuevas elecciones, como sería justo. Pero no lo han hecho ni lo harán. Ahora nos toca esperar a que OEA aplique el mismo procedimiento de la Carta Democrática en Brasil, como sería lógico. Pero no lo han hecho ni lo harán.

Pues así son las cosas en Latinoamérica, hambre, pobreza, desigualdad, falta de recursos básicos, corrupción y sobre todo falta de democracia. Pero eso aquí y en Venezuela, y en México, donde se sabe que el gobierno y la policía (liberal por cierto) tiene relaciones con la mafia y mandó asesinar a cientos de personas entre ellos los famosos 43. Y en Paraguay, el país del sur de Sudamérica con mayor pobreza extrema y mayor desigualdad, y que por cierto es un paraíso fiscal. Y en Argentina, donde su presidente (que increíblemente es liberal) reconoció abiertamente que desvió y evadió dinero destinado a las arcas públicas.

Pero bueno, poco hay que hacer con una Latinoamérica expoliada por EEUU y Europa, maltratada por sus propios dirigentes e ignorada por su propio pueblo.

Mientras tanto en Europa siguen con sus realidades alternas y sus intereses partidistas de nuestras desgracias. Desde aquí mando a Rajoy y su mafia el reto de convocar el Consejo de Seguridad Nacional por la falta de democracia en Brasil, los asesinatos en México y la situación crítica latinoamericana. Y de paso que venga Albert Rivera a hacernos una visita, que seguro que el nuevo presidente de Brasil (que vaya por dios, que raro, pero también está imputado) le cae muy pero que muy bien. ¡Y por supuesto que todo esto salga en los grandes medios! ¿Sino de qué serviría?