Medio ambiente

La música a rescate del Ártico

“Es importante que entendamos la importancia del Ártico, parar su proceso de destrucción y protegerlo”, ha dicho el exitoso pianista Ludovico Einaudi tras protagonizar una de las más bellas imágenes y una de las más tristes de las últimas semanas, interpretando la ‘Elegía por el Ártico’, en Svalbard (Noruega), frente al glaciar Wahlenbergbreen.

Bella por la estampa, por la sutilidad de las notas de piano resonando en mitad del delicado hielo noruego. Por unas fotografías para el recuerdo, por ver, de nuevo, al Arctic Sunrise (el famoso barco de la organización Greenpeace, la cual ha organizado el acto) luchando por el mantenimiento de nuestro planeta. Tan natural como bello. “He podido ver la pureza y fragilidad de este área con mis propios ojos e interpretar una canción que compuse en el mejor escenario del mundo”, describió el músico.

Triste por la realidad que denuncia: el deshielo es una realidad tan palpable como el cambio climático. Un deshielo que ha producido que el piano de Ludovico (y éste mismo) hayan tenido que ubicarse en una plataforma, pues el hielo, como comentamos, es tan delicado que podría resquebrajarse. El hielo, al igual que el planeta entero, se está resquebrajando por la acción del hombre.

Sin embargo, el acto está lleno de esperanza. De esperanza por un cambio, de esperanza por unas nuevas políticas que ayuden a preservar el Ártico, y toda la vida que éste implica. Además, según detalló Greenpeace en su informe “Lo que queda en el Ártico no se queda en el Ártico”, el deterioro de esta zona influye en gran medida en las tormentas, sequías e inundaciones que se están dando en zonas del hemisferio norte.

Además, la fecha no ha sido elegida al azar, sino que coincide con la semana en que se reúne la Comisión OSPAR (Comisión internacional para la protección del medio marino del Atlántico Noreste) en Tenerife, la cual podría crear un área protegida en las aguas internacionales del Ártico, la cual se enfrenta a la oposición del gobierno de Noruega, el de Dinamarca y el de Islandia.