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La CIA ayudó a detener a Mandela, según un ex-agente de la agencia

Donald Rickard, ex-agente de la CIA y vicecónsul estadounidense en Durban durante los años 60, reconoció el pasado mes de marzo que colaboró con la policía sudafricana a detener a Nelson Mandela. En una entrevista con el director inglés John Irvin, grabada para su última película: “Mandela’s Gun”, una película biográfica sobre la estancia en prisión del preso político sudafricano, estrenada el pasado mayo en el Festival de Cannes.

Mandela fue capturado cuando salía de Johannesburgo y se dirigía a Durban el 5 de agosto de 1962, pero parece ser que la Agencia Central de Inteligencia estadounidense tenía controlado a Madiba hacía tiempo; “Me enteré de cuándo y cómo llegaría… así es como estuve implicado y cómo se detuvo a Mandela”, declaró Rickard.

El ex-agente, quien curiosamente falleció solo dos semanas después de esta entrevista, justificó esta injerencia norteamericana en los asuntos interiores de Sudáfrica: “Mandela era el comunista más peligroso del mundo fuera de la Unión Soviética”, declaró. Mandela por entonces era el líder militar de la Lanza de la Nación, brazo armado del Congreso Nacional Africano y el Partido Comunista de Sudáfrica, que estaba alcanzando importante fama y notoriedad en el mundo por su lucha contra el gobierno racista del Apartheid. Para Occidente, el Apartheid era un mal menor en comparación con que Sudáfrica cayese en la órbita del bloque pro-soviético, siendo además gobernada por un líder tan carismático.

Mandela fue capturado en 1962, y tras casi dos años de juicio su sentencia salió hace hoy 52 años, el 12 de junio de 1964, fue condenado a cadena perpetua, bajo los cargos de “terrorismo y sabotaje”. El activista estuvo preso hasta el final del Apartheid en 1990, cuando fue liberado por el gobierno de Frederik de Klerk y se empezaron a abolir la constitución y las leyes racistas.

Fue elegido presidente en las primeras elecciones post-Apartheid en 1994, cargo que ocupó hasta su renuncia en 1999, periodo en el que se trató de luchar por la reparación de los crímenes del Apartheid y por la reconciliación nacional. Pero tantos años de conflictividad racial no se curan fácilmente. No solo está el hecho de que el resentimiento de la raza negra hacia los boers blancos se haya plasmado en los últimos 20 años en forma de miles de asesinatos, violaciones y robo de propiedades, unas cifras sin embargo ni comparables a las del Apartheid; sino que además la clase obrera de raza negra sigue siendo la que más sufre la discriminación, el paro y la pobreza en Sudáfrica.