Artículos de opinión Feminismo

Feminismo: última salida para el desarrollo humano

Durante muchísimos años ha existido el movimiento feminista. Últimamente ha habido un estallido social feminista que ha tendido la mano a miles de personas para recuperar la lucha que tiene como resolución final la igualdad de derechos y libertades entre hombres y mujeres. Aclaremos el hecho de que el feminismo busca la conciencia de la mujer para que sepa que vivimos en una sociedad en la que sufrimos la opresión, también busca que tras esa conciencia la mujer y aliados feministas luchen por esa igualdad, que en última estancia es el resultado al ganar dicha lucha.

Pero no podemos olvidarnos de la memoria histórica. Ya desde finales del S. XIII el movimiento empezó a surgir cuando Guillermine de Bohemia planteó crear una iglesia de mujeres.Otras rescatan como parte de la lucha feminista a las predicadoras y brujas, pero es a mediados del S. XIX cuando comienza una lucha organizada y colectiva. Las mujeres participaron en los grandes acontecimientos históricos de los últimos siglos como el Renacimiento, la Revolución Francesa y las revoluciones socialistas, pero en forma subordinada. Es a partir del sufragismo cuando reivindican su autonomía.

Una parte muy importante del movimiento feminista surgió a principios del S.XX, en países como España, Inglaterra, Francia…

Me gustaría hablaros de escritoras concretas, dónde en sus escritos y actos demuestran que lo que estamos viviendo en nuestros años no se aleja demasiado de todo lo dicho en aquella época.

Carmen de Burgos, primera periodista reconocida en España, y gran activista a favor del divorcio, ya escribía: «No es la lucha de sexos, ni la enemistad con el hombre», explicó en La mujer moderna y sus derechos (1927), «sino que la mujer desea colaborar con él y trabajar a su lado».

La escritora anglosajona, Katherine Mansfield, es otro ejemplo al que podemos añadir otro tema que tenemos latente en nuestros días, la elección de hábitos en la comida, a ella ya la insultaban por ser vegetariana y a la vez no querer tener hijos. Un día, en un balneario alemán, bajó al restaurante y se sentó a comer con un grupo de alemanas. Una de ellas, viuda, le preguntó mientras se limpiaba los dientes con una horquilla:

« —¿Es verdad que es usted vegetariana?
—Sí, ¿por qué? Hace tres años que no como carne.
—¡Imposible! ¿Tiene usted hijos?
—No.
—Ahí está, ¿ve? A eso está usted llegando. ¿Quién ha oído hablar alguna vez de tener niños a base de verduras? No es posible. Pero ya no tienen ustedes grandes familias en Inglaterra. Supongo que están demasiado ocupadas con el sufragismo.»

Como último ejemplo me gustaría hablar de la escritora Emilia Pardo Bazán, fundadora de “La biblioteca de la mujer” en España. Ella deseaba despertar en las mujeres el deseo de autonomía e independencia, y de exigir los mismos derechos que los hombres. Pero eso no ocurrió. La periodista coruñesa, decepcionada, terminó la colección con recetas de cocina.

«Cuando yo fundé La biblioteca de la mujer, era mi objeto difundir en España las obras del alto feminismo extranjero (…). He visto, sin género de duda, que aquí a nadie le preocupan gran cosa estas cuestiones, y a la mujer, aún menos. Cuando por caso insólito, la mujer se mezcla en política, pide varias cosas distintas, pero ninguna que directamente, como tal mujer, le interese y convenga», escribió. «Aquí no hay sufragistas, ni mansas, ni bravas. En vista de lo cual, y no gustando de luchas sin ambiente, he resuelto prestar amplitud a la sección de economía doméstica de dicha Biblioteca, y ya que no es útil hablar de derechos y adelantos femeninos, tratar gratamente de cómo se prepara el escabeche de perdices y la bizcochada de almendra».

Tras estos ejemplos, donde vemos que el papel de la lucha feminista no ha avanzado demasiado al día de hoy y donde se sigue criticando lo mismo que se criticaba antes, me gustaría rescatar una reflexión de nuestro primer ejemplo Carmen de Burgos: “No puede haber dos morales para los dos sexos.”

Esto me adentra a una profunda reflexión, creo firmemente a una moral superior a la distinción de géneros, con esto digo que igual que algunos filósofos han escrito, existe indudablemente una moral que el ser humano aún no ha logrado alcanzar, y que no logrará alcanzar a no ser que la lucha feminista triunfe en todos sus ámbitos. No podemos hablar de “hombre” o “mujer” sino de “Seres humanos”, ambos somos una misma especie, es algo absurdo ver unas diferencias morales entre los dos ya que el ámbito filosófico que rige nuestra existencia sólo se dirige hacia una mente, la humana. Es por ello que creo que no existe un máximo desarrollo en el pensamiento, al existir distinción social, moral, política, en resumen; humana, entre una misma especie hace que no podamos seguir desarrollándonos como deberíamos.

En definitiva, hasta que la lucha feminista no triunfe totalmente no podremos seguir desarrollándonos como especie, y esto causará un gran declive en nuestro mundo, como ya hemos venido viendo desde hace siglos, es algo que nos incumbe a toda la especie humana.