Entrevistas

Entrevista a David Harvey

Para Voz Partisana es un orgullo poder entrevistar a una eminencia del mundo de la Antropología como lo es David Harvey. Harvey es Distinguished Professor en la City University of New York (CUNY) y director del Center for Place, Culture and Politics de la misma universidad. Autor de numerosas obras, en España se han publicado “París, Capital de la Modernidad”, “El Enigma del Capital” o “Breve Historia del Neoliberalismo”, todas ellas en la colección de la editorial Akal, editorial sin la cual no sería posible esta entrevista.

VP: Muy buenos días, profesor Harvey.

H: Buenos días, España. Por lo que tengo entendido, hay por allí un terremoto político como no se veía desde hace mucho tiempo.

VP: Supongo que se referirá a la resaca electoral…

H: Sí, desde luego. Aquí también lo llamamos resaca, pero nuestra resaca la establecen los dos grandes partidos que conforman el cuerpo político de nuestra nación. Allí la cosa parece ser que está más disputada. Europa siempre ha tenido un espectro sociopolítico más plural y más diverso. Sin duda, esto está ligado a la mezcla de culturas que se pueden encontrar en los países europeos, donde la inmigración está más liberalizada y normalizada. Este choque de culturas siempre propicia un ambiente más libertino, aunque parece que a la cuna de la libertad (porque está claro que Estados Unidos es más la pesadilla de la libertad que otra cosa) la está acechando la ultraderecha. En España, afortunadamente, no contáis con un partido fuerte de extrema derecha. Al menos, no aún. Pero la debilidad de vuestro país es que tampoco tenéis una derecha liberal solida ni un centro-izquierda que dé respuestas a las exigencias de una cada vez más asfixiada clase media. Y ahí es donde, tarde o temprano, atacará la ultraderecha en vuestro país.

VP: ¿En qué medida ha calado el discurso de la extrema derecha en el resultado del Brexit?

H: Bueno, cabe comentar que el Reino Unido seguirá dependiendo de igual forma o más después de su salida de la Comunidad Europea. Es más, yo aún sigo escéptico sobre que se produzca esta salida. Según una encuesta del… Daily Mail, creo recordar, un 7% de los que votaron a favor de la salida ya están arrepentidos de su decisión y votarían por la permanencia en caso de repetirse el referéndum. De todas formas, el discurso del UKIP recoge ciertas tendencias que pueden encontrarse en el Partido Conservador y en el Partido Laborista, en mucha menor medida en este último. Desde el UKIP sabían que sus informes económicos eran falsos, no se sostenían, el argumento de que la salida del Reino Unido daría millones de libras semanales era irrisorio. Optaron por la táctica “jack of all trades, master of none” [podría traducirse como “aprendiz de todo, maestro de nada”] y comenzaron a expandir generalidades absurdas en lo relativo al tema de los refugiados o el terrorismo internacional. Y ha calado.

VP: ¿Es posible un contagio a otros países de Europa?

H: De hecho, ya existe. Y no estoy hablando de Francia, donde el Frente Nacional es más un espacio xenófobo y ultranacionalista que anti-UE. Hablo de Austria y Holanda, donde los ultraconservadores están subiendo en las encuestas. O Suecia, donde los Demócratas de Suecia se disputan buena parte del voto que antes perteneció al Partido Socialdemócrata. Sin embargo, no todo este movimiento… euroescéptico está monopolizado por la derecha. En Grecia encontramos tres partidos de izquierdas que se han añadido a esta corriente. Hablo del Partido Comunista de Grecia, de Unidad Popular y de Curso de la Libertad, las dos últimas organizaciones son escisiones de Syriza. Por otro lado, el discurso de la derecha está centrado en la pérdida de la identidad y el de la izquierda en el de la pérdida de soberanía económica y política. Europa debe actuar, pero no harán nada desde ningún Parlamento porque esta situación está ligada al interés monetario de los grandes oligarcas europeos que, como en la Antigua Grecia, están socavando el poder unificador con el que nació Europa.

VP: En “Breve Historia del Neoliberalismo” habla usted de las frustraciones de la clase dominada respecto a su capacidad de decisión. Los poderes financieros acaparan todo el poder y la política se convierte en una mera pieza del juego bursátil. ¿Cree que aquí está la explicación a la aparición de partidos como Podemos o el Movimiento 5 Estrellas? Es decir, ¿cree que actúan como válvula de escape a dicha situación?

H: No. Creo que Podemos, en el caso español, nace de una sociedad desarticulada que ya no se identificaba con los valores de los partidos tradicionales de izquierda. En cualquier caso, Podemos no nace como reacción al neoliberalismo que ha atacado con la brutal aplicación de la más dura de las austeridades, que tú bien conocerás. Podemos es un revulsivo cultural más que un partido propiamente dicho, con capacidades para gobernar. En estos momentos, el programa de Podemos es inaplicable si no se da en toda Europa un gobierno simultáneo donde la izquierda más allá de la socialdemocracia sea capaz de entenderse y coordinarse para aplicar los verdaderos principios económicos liberales.

VP: Por lo tanto, usted piensa que regresar a las raíces liberales es la solución al problema…

H: Verás, yo soy marxista en la medida en que explico la realidad y las cosas que suceden a mi alrededor por la praxis marxista. Sin embargo, el marxismo, para su total aplicación, requiere de una revolución a nivel global y que abarque todos los ámbitos (cultural, económico y político). Déjame decirte que eso es una quimera, más que una utopía. La solución es vincular derechos humanos al progreso económico. Estaremos perdidos si no es así. Y no veo que vayamos encaminado a ello… soy muy pesimista respecto a este tema.

VP: Pasando a otras cuestiones… en su opinión, ¿cree que la comunidad internacional está dando una respuesta coherente y organizada al asunto de los refugiados sirios?

H: En primer lugar, tenemos que hablar de los términos a los que nos referimos cuando hablamos de refugiados. Ellos no son refugiados. Los millones de mujeres y hombres, niñas y niños, ancianas y ancianos que han huido de Siria y se encuentran en campamentos, esperando la contestación de la comunidad internacional, viviendo en la más absoluta de las miserias son presos políticos en un país extranjero. Europa está tratando este tema con un cinismo y una arrogancia increíble. No deja de resultar curioso el hecho de que países en peores condiciones políticas y económicas (como Jordania o el Kurdistán iraquí) están ofreciendo mejor respuesta que el grueso de los países europeos comprometidos con este conflicto. No menos cínica es la actitud de la ciudadanía europea, conmovida por la foto de un niño muerto en una playa pero con un alto grado de pasividad en lo relativo al hambre, a lo humano, a lo familiar. Creemos que una situación como la que viven los millones de sirios que han escapado no se puede dar, pero si miramos la Historia (y la Historia tiende a repetir los patrones que la precedieron) resulta… quiero decir que no podemos levantarnos un día, encender la televisión, observar el sufrimiento a través de las pantallas y quedarnos de brazos cruzados. Si hacemos eso, somos cómplices. No estoy diciendo, ni mucho menos, que vayamos a Siria a combatir cuerpo a cuerpo. Pero lo mínimo que podemos hacer es tomar conciencia en este tema, por respeto a nosotros mismos y por hermandad con la población siria.

VP: ¿Cree que esta deshumanización del individuo tiene que ver con una banalización mediática de la muerte?

H: La muerte, en sí, es banal. Forma parte del ciclo natural del ser. Las religiones nos vendieron la muerte como un punto de inflexión en nuestras vidas y han creado un estado de trauma alrededor de ella. Los medios de comunicación han hecho leña de este árbol. Prácticamente, el 50% de lo que vemos en los telediarios son documentos snuff, asesinatos reales. Por eso, hemos normalizado las escenas de guerra: si un dron lanza un misil contra un poblado afgano, no mueren personas sino objetivos potencialmente peligrosos. Y así es como se consigue inmunizar a la población ante las durísimas imágenes que podemos ver de las embarcaciones náufragas en el Mar Egeo o de los campamentos de Idomeni.

VP: Observando el plano político estadounidense, ¿qué le parece la nominación de Clinton frente a Sanders para las presidenciales?

H: A decir verdad, me siento decepcionado. Sanders entró con mucha fuerza, pero Clinton (con sus contactos en la Casa Blanca) ha logrado apartarle a un lado, aunque Bernie es un tipo bastante guerrillero. Aun así, yo no me siento, ni mucho menos, afín al Partido Demócrata, sí a las ideas de Sanders, aunque no con todas. Es cierto que Sanders no puede decir todo lo que piensa respecto a la política monetaria porque incluso dentro del partido se lo comerían. Recordemos que la época de Bill Clinton fue el periodo álgido de privatizaciones, por lo tanto, han sido ellos los promotores principales de asentar el establishment, dando la patada definitiva a los principios de nuestra Constitución. Hillary viene a continuar este legado. Sí me preocupa mucho la irrupción de Trump en el escenario político porque se está haciendo con el voto descontento de los parados, que no necesariamente se ven identificados con el Partido Republicano, sino que entienden que votar a Trump es una forma de castigo a las políticas de desempleo de Obama. ¿Recuerdas que he dicho antes sobre la identidad y la extrema derecha? Trump está haciendo lo mismo que Le Pen o Farage en Francia y Reino Unido. No nos podemos aventurar y decir que no va a ganar las elecciones, pero la campaña va a estar muy reñida y va a haber demasiada bronca.

VP: Háblenos un poco de su nuevo libro, “The Ways of the World”…

H: Bueno, después de escribir en 2014 “Setenta Contradicciones y el Fin del Capitalismo”, quería completar el ciclo que empecé con “El Enigma del Capital”, que no es más que una visión de la economía desde el prisma del marxismo. Intentaba desgranar los errores del capitalismo que, al fin y al cabo, son su esencia misma, las contradicciones que llevarán a su destrucción. En “The Ways of the World” [sin fecha de publicación en España] hago una síntesis entre la geografía marxista, los cambios culturales (relacionados con lo expuesto en “La Condición de la Posmodernidad”) y el movimiento de los mercados. Intento ser lo más radical y contundente que la editorial me la permite. Hasta ahora, no he tenido problemas en decir lo que he querido y he expuesto mis ideas al mundo. A mí me queda poco tiempo, pero espero concienciar lo máximo posible sobre lo absurdo y criminal que es el capitalismo. En Estados Unidos sabemos bien de qué hablamos cuando nos referimos a un sistema salvaje que nos aprieta el cuello. Al menos, Europa conserva unos ciertos valores humanistas. Aquí nos hemos olvidado del izquierdismo que regó nuestra Constitución. Curiosamente, el Financial Times hizo una crítica bastante positiva de mi libro y me llamaron “intelectual de izquierdas”. Quizás  nosotros, los pensadores radicales (al sentido francés del término), no estamos tan marginados como creemos.