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El genocidio paramilitar de Colombia

Colombia es un país que no respira paz desde hace casi siete décadas, desde el asesinato en 1948 del candidato a presidente Jorge Eliécer Gaitán, del Partido Liberal, quien decían que sería “el Perón colombiano”. Este asesinato desembocó en un período conocido como “La Violencia”, una década de atentados, asesinatos y disturbios entre liberales (aliados con los comunistas) y conservadores, hasta que ambos se unieron en coalición en 1958 en el Frente Nacional, acordando turnarse en el poder para arrebatárselo al general Gustavo Rojas Pinillas, quien había logrado “pacificar” el país tras su golpe de estado en 1953.

Comenzando entonces un periodo de brutal represión hacia los comunistas y los partidos de izquierda, los nuevos enemigos; los asesinatos y la destrucción de comunas campesinas enteras a manos del terrorismo de estado eran comunes, lo que llevó a la creación de diversos grupos armados de izquierdas durante los 60, como las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), el Ejército de Liberación Nacional (ELN), el Movimiento 19 de Abril (M-19), o el Ejército Popular de Liberación (EPL). Para hacer frente a estas guerrillas, el Estado colombiano se alió con los cárteles del narcotráfico y las mafias del tráfico de armas y la minería ilegal, cuyos miembros incluso empezaron a tener puestos de responsabilidad política, y se formaron grupos paramilitares de extrema derecha (los cuales se fusionaron en 1996 formando las Autodefensas Unidas de Colombia, AUC), supuestamente ilegales pero que recibían financiación y armas de los terratenientes, las élites político-financieras y el ejército. Estos ayudaban en el secuestro y asesinato selectivo de militantes de izquierda y líderes campesinos e indígenas; y en la expropiación de tierras comunales y el asesinato y desplazamiento forzoso de millones de campesinos, multitud de personalidades de izquierdas tuvieron que exiliarse ─entre ellos el Premio Nobel de Literatura Gabriel García Márquez.

En 1985, las guerrillas y el Estado colombiano llegaron a un acuerdo de paz, que supuso la creación del partido Unión Patriótica, formado por miembros de las FARC, el ELN y el Partido Comunista de Colombia, que apostaban por la vía pacífica para acabar con el conflicto. Sin embargo, este partido era demasiado peligroso: en las elecciones de 1986 logró el tercer puesto, sólo por detrás de los dos partidos del régimen bipartidista. Sólo logró el 4% de los votos, pero el Estado colombiano no estaba dispuesto a que creciese su popularidad, así que comenzó una campaña de exterminio y asesinato selectivo de todos los militantes de UP y de sus familias, conocido como “El Baile Rojo”. Ante ello, las guerrillas se fusionaron en 1987, formando la Coordinadora Guerrillera Simón Bolívar (CGSB), que se desmovilizó en 1991 tras la caída de la URSS.,su principal patrocinador ─el principal patrocinador del estado, los cárteles y los paramilitares era EEUU─, tras lo cuál las FARC y el ELN continuaron luchando por su cuenta.

El caso más impactante de la persecución estatal contra la UP ocurrió el 14 de septiembre de 1991, cuando los paramilitares secuestraron y asesinaron al dirigente Carlos Julián Vélez y su esposa Norma Garzón, el hijo de la pareja, Luis, de 8 años, fue castrado y dejaron que muriese desangrado (imagen extremadamente fuerte https://twitter.com/CrimenCap/status/576794292062146560).

Ante esta situación, UP decidió no presentarse a las elecciones de 2002, perdiendo su personería jurídica al no lograr representación en el Congreso. Miles de sus militantes se vieron obligados a huir del país. A pesar de esto, la represión durante los ocho años del gobierno de Álvaro Uribe (2002-2010) se recrudeció, la corrupción, el narcotráfico y el paramilitarismo continuaron institucionalizados, a pesar de que de iure se ilegalizaron y desmovilizaron las AUC en 2006, éstas siguieron operando con la complicidad estatal. Famoso es el Escándalo de los Falsos Positivos: en 2008 salió a la luz que el Ejército participó en el asesinato de líderes sindicales y estudiantiles y periodistas, haciéndolos pasar por guerrilleros muertos en combate, más tarde se descubrió que la táctica de los Falsos Positivos también fue usada para “purgar” la sociedad aniquilando a mendigos y otras personas que vivían bajo el umbral de la pobreza extrema. Se calcula que miles de personas fueron asesinadas de esta forma.

En 2012 comenzaron los Diálogos de Paz de La Habana entre el gobierno de Juan Manuel Santos y las FARC, con el gobierno cubano de intermediario, lo que propició el nacimiento del movimiento de izquierda pacifista Marcha Patriótica en 2012 y que UP recuperase su personería jurídica en 2013. Este 2016 han comenzado los Diálogos de Paz con el ELN. No obstante, la violencia aún se respira en el ambiente: el pasado marzo fueron asesinados el líder indígena Alexander Oime, la líder campesina Marisela Tombe y el líder juvenil comunista Klaus Zapata, y fueron arbitrariamente detenidos y torturados Rigoberto Abello y William Sánchez, militantes de Marcha Patriótica y de la Coordinadora Antifascista de Bogotá. Todo esto en el trecho de una semana, entre el 1 y el 7 de marzo. Pero, como reciente ha declarado la mundialmente conocida popstar colombiana Shakira Mebarak: “¿Cómo vamos a tener una Colombia en paz, en un país donde han muerto 28 niños por hambre desde enero?” (https://twitter.com/_ju1_/status/736645668392075264).

Queridos lectores, ¿se imaginan que ocurriese esto en España? ¿Que se utilicen grupos paramilitares y se emplee la guerra sucia contra grupos armados insurgentes? ¿Que antiguos miembros de esos grupos armados renieguen de la violencia, funden un partido político buscando una vía pacífica para la solución del conflicto, y que por ello sus miembros sean perseguidos y encarcelad…? Mejor dejemos este tema.