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¿Qué es la ‘Nuit Debout’?

La “Nuit Debout” (“noche en pie” en castellano) es un movimiento inspirado en el Occupy Wall Street, con reivindicaciones muy similares a las que el 15 de mayo de 2011 pudieron oírse en la Plaza del Sol de Madrid. Surgió el 31 de marzo en la parisina Plaza de la República como respuesta a la reforma laboral aprobada por François Hollande y el Partido Socialista. Cuenta con el apoyo del Partido de Izquierda, el Frente de Izquierda, el Nuevo Partido Anticapitalista, Lucha Obrera, el sindicato altermundista Attac, los anarcosindicalistas de la CGT, colectivos LGTBI y más asociaciones vinculadas a las izquierda anticapitalista y ecologista.

Cada día, desde el 2 de abril y a las 6 de la tarde, se organizan en asamblea para fijar su hoja de ruta que, a día de hoy, se aventura a una convocatoria de huelga general el 13 de mayo, como homenaje a las movilizaciones del mayo francés de 1968. Dicha hoja de ruta establece varios puntos a conseguir a medio y largo plazo: renta básica universal, pleno empleo, bajada de los salarios más altos y planes de educación para los distritos conflictivos como el de Saint Denis. La lucha obrera no solo se encuentra en el centro de la capital de Francia; pocos días después se crearon las primeras “células” en la periferia con el nombre de “Banlieurs Debout”, con más éxito en unas zonas que en otras. Si hablamos de la “Nuit Debout”, tenemos que hacerlo también de Nathalie Arthaud, candidata a las presidenciales de 2017 por Lucha Obrera, el partido que mejor ha sabido integrarse al movimiento, hasta formar parte y ser uno de los grandes pesos en la toma de decisiones de las asambleas. Además, es la encargada de atender a los medios y responder a buena parte de los periodistas que cubren el suceso.

Han sabido cosechar el odio del Partido Socialista y de la extrema derecha del Frente Nacional a partes iguales. Fueron calificados por estos últimos como “revolucionarios de salón”. A pesar de ello, algunos de los colectivos vecinales y obreros que forman el movimiento advirtieron la presencia de participantes de ultraderecha que, desde hace semanas, no han vuelto a aparecer por las concentraciones o mantienen en secreto su afiliación ideológica y política.

Pero, ¿por qué los medios de medio mundo han silenciado la protesta? ¿Por qué las noticias que nos llegan son a través de las redes sociales y los medios alternativos? ¿Por qué este hecho no ha tenido la misma repercusión internacional que los atentados a Charlie Hebdo y a la sala Bataclan? El miedo al efecto dominó es evidente, aunque ahora hay un nuevo ingrediente, más propio de la ideología y no tanto del plano organizativo. El 15-M, el movimiento antigubernamental en Islandia o las protestas anti-austeridad en Irlanda fueron eventos no necesariamente vinculados a la izquierda, como sí sucede en Francia. ¿Podría extenderse esto a Berlin, Oslo, Estocolmo o Londres si la izquierda, a nivel europeo, logra crear unos espacios loables y articulados entre el trabajador y la trabajadora urbano/a y los colectivos revolucionarios? Muchos hemos visto la fuerza de Die Linke y Die Grünen en las manifestaciones contra el TTIP esta semana pasada. Otras conocemos la implantación, cada vez mayor, del Partido de la Izquierda en Suecia entre los funcionarios del Estado, que desde hace 2 años tienen congelado su sueldo mientras sus horas de trabajo se ven aumentada con cada reforma y reajuste laboral que el Partido Socialdemócrata implanta en sus contratos sin firmar convenio alguno antes de su aprobación con los sindicatos estudiantiles y de profesores.

El temor al contagio recorre Europa. Es muy poco probable la creación de un Podemos francés, pero es más que posible que todo este espíritu de lucha colectiva se transmita y materialice en un notable ascenso de los partidos anti-austeridad. No acaba de acabar, ha comenzado a empezar y trae cola. Lo que empezó siendo una acampada de unas cientas de personas, ha ido creciendo hasta convertirse en un evento social en el que participan miles de obreras y obreros que levantan el puño cada mañana, cada tarde y cada noche como respuesta a las leyes impuestas por un Partido Socialista que cada vez adopta medidas más cercanas al neoliberalismo salvaje de EEUU, en vez de hacer valer la triple enseña del movimiento republicano del siglo XVIII.