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Josip Broz Tito, ¿historia de una suplantación?

Ayer se cumplieron 124 años del nacimiento del mariscal Josip Broz “Tito”, primer ministro (de 1943 a 1963) y presidente (de 1953 a 1980) de la República Federativa Socialista de Yugoslavia. Uno de los personajes más controvertidos de la historia, por un lado, un héroe antifascista, líder de los partisanos yugoslavos que derrotaron y expulsaron a los nazi-fascistas de los Balcanes en la II Guerra Mundial, un líder antiimperialista, fundador y primer presidente del Movimiento de Países No Alineados, que se oponía tanto a EEUU como a la URSS; por otro lado, un revisionista objetivamente hablando, que instauró el socialismo autogestionario en Yugoslavia, apostando por las cooperativas en vez de por la economía planificada (haciendo que Yugoslavia fuese el único país socialista de Europa en el que había paro), y que apostaba también por el federalismo en vez de por el centralismo democrático.

Supuesta fotografía de Josip Broz Tito (primero derecha) posando en Aragón junto a combatientes de las BBII.

Más allá de las consideraciones que se puedan tener sobre Tito, hay una controversia increíblemente estrambótica sobre su figura, ¿el hombre que gobernó Yugoslavia durante más de 40 años era el verdadero Josip Broz?

Esta estrambótica historia empezaría en la Guerra Civil Española, a donde Tito viajó para combatir alistado en las Brigadas Internacionales. Sin embargo, la televisión yugoslava publicó en su día una serie biográfica presentada por él mismo en la que afirmaba y dejaba claro que nunca llegó luchar en la Guerra Española. Una historia que han desmentido multitud de combatientes del Ejército Popular Republicano y de las Brigadas Internacionales, que han asegurado que Tito combatió con ellos codo a codo, en el mismo Frente de Aragón, donde se libraron algunas de las más cruentas batallas de la Guerra.

Además existen [supuestas] pruebas fotográficas del Mariscal posando junto a otros combatientes de las Brigadas Internacionales.

Pero si Broz combatió en la Guerra Civil Española, ¿por qué ocultar un acto tan heroico y enorgullecedor? Existen rumores, quién sabe si bien fundamentados, de que el croata no sobrevivió a la Guerra Civil Española, y que su identidad fue entonces suplantada por un agente soviético hasta el fin de sus días.

Uno de los hechos que fundamentarían esta teoría sería el extraño acento de Tito, el Mariscal hablaba serbocroata a la perfección, pero no tenía acento serbio, ni croata, ni esloveno, ni bosnio, ni de ninguna región de Yugoslavia, sino un acento extraño que recordaba a Europa del Este, según atestiguan los propios ex-yugoslavos que le escucharon hablar. Tampoco sería muy extraño que un hombre que deambuló por toda Europa durante toda la primera mitad del siglo XX perdiese su acento materno.

También está el sospechoso hecho de las pocas visitas que le hizo a su familia. Cuando finalizó la II Guerra Mundial, por fin volvió a visitar a su madre tras más de 20 años sin verla. Durante esa visita, su propia madre llegó a exclamar que ese hombre no era su hijo, quién sabe si esas palabras estaban guiadas por el resentimiento hacia un hijo ausente o si de verdad no reconocía a “su pequeño Josip”.

Por último, existe una leyenda, mucho menos fundamentada, que habla de que el mismo Francisco Franco decía sobre el líder yugoslavo: “Me gustaría conocer y recibir a Tito, con gusto le enseñaría la tumba donde está enterrado Josip Broz”.