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Macri y la nueva Argentina neoliberal

El Octubre de 2015, entre otras muchas cosas famoso por el derrocamiento del kirchnerismo, fue el comienzo de un mal mucho mayor que el de las anticuadas y aburguesadas izquierdas sudamericanas.

Si bien es cierto que el mundo entero, y sobre todo Argentina con la reelección de Cristina Fernández de Kirchner, sucesora de su esposo Néstor Kirchner, alabaron el gobierno de este último, no tuvieron tanto agrado con la segunda etapa del kirchnerismo, implicado en una enorme corrupción y con una crisis encubierta cuyos residuos acabaron desbordando y saliendo a la luz.

Los que estaban llamados a relevar el peronismo de Perón, dejaron de lado la tercera vía perónica para centrarse en una posición más izquierdista aunque menos radical. Desde sus tramas de corrupción y abuso de poder, hasta sus favores a la banca y a grandes empresas, lo que un día se proclamó como la izquierda del pueblo se quedó en una mafia clasista con alguna que otra política social para no hartar a una cansada población.

Las grandes oportunidades perdidas suelen acabar en una oportunidad para el enemigo, y esto es lo que sucedió en la Argentina de Macri. Aunque es verdad que al principio Cambiemos, el partido de un Mauricio Macri que se autoproclama conservador y liberal, mantuvo una postura a favor de lo social, en tan solo seis meses esta idea se ha desvanecido del panorama político.

Ya lo avecinaba su procedencia: era uno de los hombres más ricos del país; sus relaciones, sobre todo con antiguos miembros del movimiento antiperonista y de la dictadura de la década infame; y sobre todo sus ya conocidas actuaciones políticas como jefe de gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires a favor de la liberalizión y privatización del sistema. Pero a pesar de ello la sorpresa hizo acto de presencia en un día, donde los argentinos no creían que fuese real.

Marcos Peña, jefe de prensa y de campaña del gobierno de Mauricio Macri, hizó oficial lo que muchos temían: el recorte de personal en el sector público. Según fuentes oficiales del gobierno, en el plazo de dos años serían despedidos un total de 20.000 funcionarios públicos, que no tendrían derecho a ayuda alguna además del subsidio del paro. Los sindicatos argentinos muestran en su estudio a través del Observatorio de Derecho Social de la Central de Trabajadores de Argentina, al que tuvo acceso la agencia de noticias Efe, que en lo que llevamos de gobierno ─unos 5 meses en el papel ejecutivo─ se contabilizaron más de 19.000 despidos o contratos no renovados en los órganos estatales, a los que hay que sumar otros 22.500 en el sector privado ─mayoritariamente en el área de la construcción.

Por otro lado, si bien en campaña se jactaban de dar “libertad de mercado”, otro punto que ya sobresale en el joven gobierno neoliberal es sin duda el de los precios y los impuestos, siendo que en un año, y con una tendencia mucho mayor en los últimos meses, los precios argentinos han crecido de media un 30% ─siendo Buenos Aires la mayor muestra de ello con un 32% de aumento en productos básicos y comúnes, como publicó recientemenete ‘El País’ (véase el gráfico). A esto hay que sumarle la fuerte devaluación de la moneda, que ya despuntaba en la era kirchner y que hasta ahora las políticas de revalorización forzada no han logrado siquiera minimizar. Esta devaluación, reprimida por un defectuoso régimen de compra de dólar por el gobierno de Cristina Kirchner, se vió desbordada y muy por encima de las previsiones, el día en el que el nuevo gobierno decidió liberar la compra de divisa extranjera, llegando a devaluarse un 40% en comparación al dólar americano y más de un 30% a la tasa mundial, según nos informaba la BBC. Esto, que en principio debía ser bueno para reactivar la exportación, en un país donde se importa más que exporta y donde la producción se ha quedado atrasada ─sobre todo en los niveles imprevisibles de devaluación que se alcanzó─ no ha hecho más que afectar notablemente al precio de la compra y el coste de vida, dando lugar a una subida inmediata de la inflación y dejando a la clase baja y media con una situación mucho peor que hace unos meses ─más aún teniendo en cuenta la bajada de los salarios.

La última noticia sobre aumento de valores se nos ofreció ayer mismo, en El País, donde nos contaba cómo Macri, ni más ni menos, duplicó la tarifa de transportes en el país, alegando que su supuesto aumento en ayudas sociales (desmentido por sindicatos) aliviaría dichas subidas. También anunció la continuación en dicho procedimiento de subidas de precio e impuestos a lo largo de su legislatura.

Además de todo esto, otra de las más recientes críticas al gobierno se debe a que Argentina tendrá que endeudarse para pagar a los fondos buitre, con los que negocia el gobierno del presidente Mauricio Macri ─pactando ya con cinco nuevos bonistas por alrededor de 450 millones de dólares, reseñó Prensa Latina.

El ministro de Finanzas, Alfonso Prat-Gay, estimó que dicho endeudamiento podría ser por 20 mil millones de dólares, y detalló que para recabar esta cantidad deberán emitir bonos por 15 mil millones de dólares. Algo que, teniendo en cuenta que Argentina actualmente está en quiebra y sin fondos, solo se puede lograr aumentando impuestos y recortando gastos, o bien pidiendo más préstamos, con los que endeudarse más aún.

También tuvo tiempo de subir el sueldo máximo a los contratados por vicepresidentes y ministros del gobierno (consejeros, secretarios, delegados, etc.) de 10.000 pesos mensuales a 20.000, con la intención ya declarada de aumentar más adelante los sueldos de los propios miembros del gobierno.

Si bien vemos que al gobierno de Macri no le queda nada para demostrar su “vocación social”, podemos afirmar que con tan poco tiempo, y tanta sorpresa, lo peor aún no ha llegado: las futuras privatizaciones de servicios públicos, olvidadas en campaña pero en la hemeroteca del Presidente, o los posibles y probables casos de corrupción y favores a viejos amigos del magnate junto con una nueva política conservadora y retrógrada, serán y deben ser la gota que colme el vaso de la ineficacia del capitalista.