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Los genocidios silenciados por Turquía

24 de abril de 1915, es la fecha en la que se conmemora el comienzo del Genocidio Armenio, la deportación forzosa y exterminio de más de un millón de civiles armenios perpetrado por el régimen militar de İsmail Enver Paşa y los Jóvenes Turcos, dentro del Imperio Otomano. Se considera esta fecha el inicio del genocidio, coincidiendo con el arresto, deportación y asesinato de 250 intelectuales armenios, las crónicas de la época aseveran que “el río Éufrates bajaba rojo teñido por la sangre”. Este suceso ocurrió cinco días del comienzo de la Rebelión de Van, una insurrección nacionalista armenia en esa ciudad turca, apoyada por el Imperio Ruso. Para frenar esta insurrección, el gobierno otomano ordenó la deportación de millones de civiles hacia la región de Anatolia Suroriental, más de un millón murieron durante la deportación, o fueron asesinados de las más diversas maneras, desde el fusilamiento a la crucifixión.

El Imperio Otomano quedó disgregado tras su derrota en la I Guerra Mundial, y finalmente abolido tras la rebelión de Mustafá Kemal Atatürk en 1922, sin embargo el genocidio no paró, se reconoció la independencia de la República Democrática de Armenia, protegida por Gran Bretaña y Francia, pero que fue invadida por las tropas turcas en 1920, desentendiéndose Francia y Gran Bretaña.

El Genocidio Armenio finalizó gracias a la intervención de la Rusia Soviética en la zona, estableciendo la República Socialista Soviética de Armenia, territorio al que millones de armenios huyeron para refugiarse de las masacres turcas. La contienda finalizó el 23 de octubre de 1921, con la firma del Tratado de Kars, que definió las fronteras entre la Armenia Soviética y la República de Turquía, un tratado humillante en el Armenia cedía a Turquía más del 50% de su territorio histórico, pero que permitió que multitudes de armenios se refugiasen en la RSS de Armenia y esquivasen el Genocidio.

El Genocidio Armenio fue el más brutal de la época, sin embargo no fue el único perpetrado por el Imperio Otomano en esas fechas; y, más que raciales, las motivaciones de los genocidios fueron religiosas. En plena Primera Guerra Mundial, los objetivos del gobierno otomano eran acabar con toda resistencia de las etnias que profesasen la religión cristiana, pretendiendo evitar que el Imperio Ruso, Gran Bretaña y Francia tuviesen aliados en el interior.

Así, casi un millón de griegos de Pontos, Jonia y Capadocia fueron masacrados, ¿la razón? Muchas de las más importantes ciudades y centros culturales de la Grecia tradicional (Mileto, Esmirna, Éfeso, Cilicia, Troya…) se encuentran en estas tres provincias de la Península de Anatolia, y para borrar esta identidad griega procedieron a exterminar a los griegos locales. El Reino de Grecia se tomó su particular venganza, invadiendo Esmirna tras el fin de la IGM, empezando una guerra en la que ambos bandos cometieron auténticas atrocidades.

También fueron deportados y masacrados un número indeterminado de personas de etnia asiria, los estudios oscilan entre los 250.000 y los 750.000 asesinatos. Llevados a cabo sobre todo por paramilitares de etnia kurda pagados y armados por el gobierno otomano, que ocupaban y robaban las tierras de los campesinos asirios, quienes eran arrestados, deportados y asesinados. Buscando que la religión musulmana (kurdos) se impusiese y borrase a la cristiana (asirios) en la zona. Hoy en día, los kurdos turcos lamentan el genocidio y su participación en él; no así en el Kurdistán Irakí, donde los peshmerga kurdo-irakíes siguen expropiando tierras y hostigando a los campesinos asirios.

En total, en torno a tres millones de cristianos fueron masacrados por el Imperio Otomano a principios del siglo XX. Hoy en día, solo 32 países han reconocido este Genocidio (dentro de España, el Parlamento central no lo ha reconocido, pero sí los parlamentos del País Vasco, Navarra, Cataluña y las Islas Baleares). En la Turquía actual, está tajantemente prohibido hablar de este genocidio, bajo pena de cárcel, los escritores Orhan Pamuk y Elif Shafak fueron llevados a juicio por hacer referencia al tema en 2006 (aunque fueron absueltos). Mientras, el régimen de Recep Tayyip Erdogan comete auténticas masacres, terrorismo de estado y atentados de falsa bandera contra la población kurda, practica deportaciones y encierros en campos de concentración a los refugiados sirios, y permite el libre paso del petróleo del DAESH en Turquía hacia Occidente; y negocia su entrada en la Unión Europea.