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La derecha se desploma en Islandia

A raíz de la publicación de los llamados “papeles de Panamá”, el país nórdico ha sufrido un terremoto político. Todo ello desembocó hace una semana en la dimisión de su Primer Ministro, Sigmundur David Gunlaugsson, por haber poseído una sociedad offshore establecida en Panamá. Hace unos días, se hicieron públicos nuevos documentos que probaban que el Ministro de Finanzas, Bjarni Benediktsson (del Partido de la Independencia, el más a la derecha del Parlamento), había participado en la constitución de una serie de empresas que operaban en las Ilsas Seychelles. Una encuesta realizada por la televisión pública islandesa y la consultoría Gallup muestra el claro descontento de los ciudadanos con el Gobierno de la nación. Un 53% de los ciudadanos afirma sentirse “estafados” con la actitud del Ejecutivo y con sus acciones, otro 17% sólo se siente “disgustado” y el resto aún no tiene una opinión clara respecto al tema tratado. Esta actitud de rechazo ya se demostró la semana pasada cuanto miles de ciudadanos se reunieron frente al Alþingi y protestaron. El Presidente ya ha anunciado que habrá elecciones anticipadas en otoño de este mismo año y no habrá que esperar al 2017, que es cuando tocan nuevos comicios.

Los partidos de derecha que hasta este momento forman un gobierno de coalición que había sido respaldado en 2013 por un 43% del electorado se encuentran en caída libre. Especialmente fuerte es el bajón en las encuestas del Partido Progresista, que de un 25% bajaría a no más de un 9-10%. El Partido de la Independencia también se deja casi 4 puntos. ¿Quiénes salen reforzados de esta situación? Principalmente, el partido Movimiento de Izquierda-Verdes, que duplicarían el porcentaje de votos y conseguirían casi el 20% de los votos. Por tanto, estos pasarían a competir por la primera posición con el Partido Pirata, que obtendría la mayoría simple en el Parlamento con el 31%. A pesar de esta pugna por el poder, se espera que se forme un gobierno de coalición formado por el Movimiento de Izquierda-Verdes y el Partido Pirata, con el puntual apoyo de la Alianza Socialdemócrata. El Partido de la Independencia pasaría a ser el principal grupo opositor en la Cámara.