Anticapitalismo Artículos de opinión

Fumar mata, la austeridad, también

Recientemente hemos conocido una serie de casos en los que pacientes con Hepatitis C perdieron la vida por no recibir el tratamiento adecuado a tiempo. Este es sin duda uno de los ejemplos más mediáticos, ya que la Xunta de Galicia ha sido denunciada por no haberse hecho cargo de los tratamientos debido a una “cuestión presupuestaria”. ¿Se puede poner precio a la salud de las personas? ¿Es más importante la cuestión presupuestaria que cualquier vida?

Un presupuesto, como muy bien indica el término es una estimación a priori de lo que supuestamente se va a gastar. Bien, pues teniendo en cuenta que las previsiones no siempre se cumplen y que además existen muchos precedentes de presupuestos que inicialmente eran una cosa y acabaron siendo otra, como es el caso del presupuesto de Defensa de 2015, el cual fue un 121% más alto de lo estimado (según datos de este Ministerio). ¿Por qué no se puede hacer un presupuesto extraordinario para cubrir algo tan fundamental como el derecho a la salud? Resulta preocupante que, para según qué cosas se saque dinero de donde sea y para lo más importante no lo haya nunca y todo sean recortes y más recortes. Digamos las cosas claras, la austeridad está matando a personas, matando lentamente a aquellas personas que no tienen acceso a medicamentos que realmente necesitan o las que no tienen recursos de ningún tipo y no pueden afrontar pagar tratamientos. Son muchas las personas que sufren a diario por culpa de “cuestiones presupuestarias” y no solo por las del ámbito sanitatio.

Va siendo hora de empezar a priorizar en las cuestiones básicas que se quedan “cortas de presupuesto” y no dejar que el sistema siga tratando a las personas como simples gastos o cifras. Aunque puede resultar complicado teniendo en cuenta que nuestro sistema, capitalista, tiene como dogma precisamente tratar como gasto todo aquello que no beneficie de alguna forma al capital. Así que no nos rindamos y luchemos por lo que es de todos y para no permitir que los dirigentes políticos nos traten como gastos y sobre todo para que no tenga que morir nadie más por culpa de las garras de la austeridad.