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Malcolm, Martin Luther, y la inocuidad del izquierdismo y el reformismo

Vladimir Lenin decía:  “Socialdemócratas (reformistas) y terroristas (izquierdistas) son las dos caras de la misma moneda, ninguno tiene fe en las masas”, haciendo referencia al Partido Social Revolucionario (heredero de la organización terrorista Narodnaya Volya) y a la facción Menchevique del Partido Obrero Socialdemócrata Ruso, a lo largo de la historia ha habido cientos de casos que le han dado la razón, en este artículo hablaremos de dos personajes que no eran precisamente marxistas, pero que vienen como anillo al dedo al tener dos formas de lucha totalmente contrapuestas: Malcolm X y Martin Luther King.

Celebrando hoy el aniversario del único (y efímero) encuentro personal que tuvieron Malcolm X y Martin Luther King, contaremos las desavenencias, contraposiciones y acercamientos de estos dos grandes luchadores por la emancipación de la raza negra.

Empecemos por Martin Luther King, figura que en este artículo representa al reformismo: Como bien es sabido, durante la primera mitad del siglo XX se practicaba la segregación racial en EEUU, hasta que en los años 50 estalló el Movimiento por los Derechos Civiles tras la detención de Rosa Parks por negarle el asiento a un blanco en el bus; cuya cara más visible fue el Reverendo bautista y Doctor en filosofía Martin Luther King Junior, un movimiento que luchaba por los derechos civiles, como el derecho a voto y a la no discriminación, desde una perspectiva no violenta, siendo sin embargo un discurso moderado, que se centraba en la consecución de los derechos civiles pero se olvidaba de los derechos humanos, que no ahondaba en el problema, un discurso que a la burguesía caucásica y judía estadounidense le convenía que calase entre las masas.

Prosigamos con Malcolm X, figura que en este artículo representa al izquierdismo: Nacido como Malcolm Little, cambió su nombre a El-Hajj Malik El-Shabazz, o Malcolm X (símbolo de su renuncia al apellido impuesto a sus antepasados por sus dueños esclavistas) tras ingresar en la Nación del Islam, una secta religiosa y separatista negra, que veía al hombre blanco como “una creación del Demonio” y que tenía un punto en común con el Partido Nazi de Estados Unidos: la vuelta de todos los negros a África. Malcolm era un hombre con carisma, que acabó convirtiéndose en la principal figura de la Nación del Islam, con un discurso iracundo, incluso se podría decir que “racista” (aunque no sería una expresión apropiada teniendo en cuenta las relaciones de poder de la sociedad racista), llegó a apodar a MLK como “Reverendo Doctor Chicken-wing”. Un discurso que ayudó mucho a la burguesía caucásica y judía de EEUU a criminalizar el movimiento contra la segregación y por la emancipación de los negros.

Dos visiones de la lucha enfrentadas, antagónicas, irreconciliables, sin embargo, estos dos grandes luchadores “en los últimos años de sus vidas, se fueron acercando“, dice David Howard-Pitney, que habla del encuentro en Capitol Hill en su libro “Martin Luther King, Jr., Malcolm X, and the Civil Rights Struggle of the 1950s and 1960s.

Malcolm sufrió un cambio de actitud, un cambio de enfoque en su discurso, cambios que comenzaron cuando conoció a Fidel Castro en 1961, durante la visita de éste último a la reunión de la ONU en Nueva York, en 1964 Malcolm abandonó la Nación del Islam y se convirtió al sunismo, viajó extensamente por toda África, Oriente Medio, peregrinó a La Meca e incluso visitó la Unión Soviética, y fundó la Organización de la Unidad Afro-Americana (OUAA), abogó por el nacionalismo negro (una propuesta de independencia de los estados de mayoría negra lanzada por el Partido Comunista de EEUU en los años ’20) y enfocó su discurso hacia la llamada a la unidad de todos los pueblos, países y razas históricamente oprimidas por el colonialismo y el racismo, un discurso antiimperialista, anticapitalista, demasiado incómodo y peligroso, hasta que fue misteriosamente asesinado en 1965.

Martin Luther, por el contrario, se fue radicalizando, se fue acercando a Malcolm, habiendo dos acontecimientos que sin duda marcaron su cambio de actitud: el telegrama que Malcolm le escribió en 1964 tras fundar la OUAA, a raíz de unas protestas en San Agustín (Florida), y el propio asesinato de Malcolm. Martin Luther se convirtió en uno de los mayores líderes de la lucha y las protestas contra la invasión estadounidense de Vietnam; heredó de Malcolm el discurso del orgullo negro, el orgullo de la raza oprimida; y en 1967 organizó la Poor People’s Campaign (la Campaña de los Pobres), una campaña que Martin Luther calificó como una continuación del Movimiento por los Derechos Civiles, centrándose esta vez en los Derechos Humanos, en combatir la pobreza, analizando su origen, recorriendo EEUU reuniendo un “ejército multirracial de los pobres”, un discurso, de nuevo, antiimperialista, de nuevo, anticapitalista, de nuevo, demasiado incómodo y peligroso, hasta que, él también, fue misteriosamente asesinado en 1968.