Estado Español Internacional

La CNMC pasa revista a lobbies españoles

La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia ha creado un buscador de “grupos de interés”, una lista en la que están, de momento, 80 lobbies españoles. La lista engloba a cinco grupos: servicios de consultoría y asesoramiento, sector empresarial (automóvil, supermercados, transporte, alimentación, compañías petrolíferas, ingeniería y empresas digitales), ONGs, ciencia e investigación, y autónomos.

Me surge una duda. En 2011 se constituyó el Consejo Empresarial para la Competitividad, un lobby formado por 17 grandes compañías españolas. Algunas de ellas son: Santander, BBVA, Repsol, El Corte Inglés, Inditex o Telefónica, cuyo presidente es también el de esta plataforma empresarial. ¿Por qué no están en la lista?

Este registro gratuito, público, de gestión y tramitación electrónica, es también voluntario. Eso responde a mi pregunta sobre por qué algunos ni están ni se espera que estén. La CNMC tiene también un decálogo ético, muy bonito,pero ¿qué fin tiene esto? Ellos dicen que transparencia pues presuntamente, si no estás en la lista, no puedes personarte ante altos cargos políticos. La Comisión Europea en 2012 ya hizo un registro de “grupos de presión” en el que están apuntadas casi 10.000 organizaciones que mantienen contacto con instituciones comunitarias. Si sus representantes quieren acceder al Parlamento o a la Comisión Europea deben estar en el fichero. La CNMC ha invitado a apuntarse a las grandes empresas (antes mencionadas) pero me parece que estas les van a rechazar hasta la amistad en Facebook.

Para clarificar la función de un lobby extraeremos información del Diccionario Crítico de Empresas Transnacionales, un observatorio que se dedica a investigar, documentar y denunciar los impactos de las multinacionales españolas en América Latina. El término: “proviene del inglés y puede traducirse como vestíbulo o pasillo, referente a los antiguos vestíbulos del Parlamento, donde representantes de grupos poderosos ejercen presión a las autoridades públicas para que tomen decisiones políticas en función de los intereses de estos grupos. Los lobbies, vinculados a grandes empresas, hacen pasillo influyendo en los centros de poder político más importantes del mundo.”

Todo esto ocurre cuando a los mercados internacionales se les ponen los dientes largos durante la espera del que iba a ser el mayor concurso de acreedores de la historia de España, Abengoa. Se creía ya que la compañía internacional con sede en Sevilla, especializada en energía y medioambiente para la producción de renovables, biocombustibles, desalinización y reciclaje, sobrevivía con respiración asistida. La empresa fue fundada en 1941 por Benjumea Puigcerver, marqués de familia burguesa, sobrino del conde de Guadalhorce (ministro de Primo de Rivera) y del conde de Benjumea (ministro de Franco y gobernador del Banco de España). En diciembre entró en preconcurso de acreedores y la luz al final del túnel se vería hoy lunes 28 de marzo, al cumplirse los cuatro meses que otorga la ley para las empresas en esta situación. Quedaban dos opciones para el titán sevillano: o pactaba un plan de pagos o entraba a concurso, ninguna de esas opciones es para Abengoa. Cita de fuente cercana a la empresa: “Tenemos ya firmado o comprometido a bancos y tenedores de bonos por más del 60% de la deuda, el quórum imprescindible. Refrendaremos lo pactado y ganaremos tiempo para llegar al 75% y lograr la homo­logación judicial.” Abengoa aducirá ante el juez que ha desaparecido el motivo de la insolvencia que le obligó a buscar amparo judicial en noviembre. Llevarán un acuerdo de refinanciación pactado con la banca, contando con el apoyo mínimo de sus acreedores financieros para aprobar el plan de reestructuración de su deuda. Pronto se habrá acabado la pesadilla a contrarreloj, muy Master Chef, y Abengoa podrá seguir con su trabajo en Asia, América y Europa. Dicho trabajo fue denunciado en 2013 y 2014 por explotación laboral en los periódicos Diagonal y El Economista. Esta mala gestión de Recursos Humanos fue castigada en 2015 con el Sello de Excelencia Europea EFQM 500+, concedido por AENOR.

Unos dicen que Abengoa se hundió por imprudente, que se endeudó sin mesura. Otros aluden a la mano negra de energías tradicionales tras el accionariado de la empresa, y que no se hundió, sólo renegoció su deuda “como la mayoría de compañías”. Dejando a un lado juegos de manos, la empresa está presente en 80 países y tiene 25 mil trabajadores en nómina, la mayoría mano de obra cualificada. Seguramente el Titánic de Abengoa intenta no hundirse por sus empleados, para que no se pierdan miles de puestos de trabajo, aunque sin duda queda algún iceberg. Pero como se dice en mi tierra: en peores plazas hemos toreao, pues lo peor ya ha pasado.