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Idomeni, o de cómo provocar un estallido social

[Las imágenes de este artículo han sido cedidas por Fotomovimiento.org y se pueden encontrar en su galería en flickr y en su cuenta de twitter.]

No es momento ni lugar para tonterías: estamos creando historia. Estamos en el ojo del huracán, y, a pesar de que eso no excusa la clara manipulación informativa, es realmente difícil entender tanto qué es lo que pasa en el mundo y qué lo ha provocado, como proyectar esto a un futuro cercano y ver qué es lo que puede suceder.

Lo que es evidente es que llevan años creándose las condiciones de un estallido social ─que no una revolución. Si en los más débiles de los fuertes de Europa (despectivamente denominados PIGS) se tambaleaban las clases medias, hace unos meses se fortalecía la crisis de los refugiados. No hay ya ejército que pueda contener, sin temor a reacción, la futura violencia de estos desposeídos. Ni siquiera en Europa. Por eso les conviene usarlos.

Mientras la ultraderecha y el fascismo invaden el viejo continente, los refugiados son contenidos, como si no fueran seres humanos, en las fronteras de Turquía. El primer ministro del país, Erdoğan, al que en los medios se trata como a cualquier otro tipo, tiene un pasado inquietante: abiertamente seguidor de un movimiento islamista de corte reaccionaria, trabajó en Estambul para la segregación por sexos. Es también un país en el que se cierran periódicos y se detienen constantemente a periodistas.

No hay ejército que pueda contener la futura violencia de estos desposeídos. Por eso les conviene usarlos.

Poco más o menos sucede con Ucrania, donde desde hace unos años los filofascistas y sus grupos paramilitares campan a sus anchas, armados, por las plazas principales. Es un país donde, para más inri, prácticamente se ha prohibido el Partido Comunista ─hecho acerca del cual la mayoría de los políticos de las altas esferas no se posicionaron.

Así que, cuando se cumplan las exigencias del Fondo Monetario Internacional y se vuelva a la vieja forma de propiedad de la esclavitud; cuando Suiza, Alemania o Dinamarca roben a los refugiados; cuando el choque xenófobo sea incontenible… la respuesta será inevitable. Y cuando los refugiados comiencen a organizarse por encima de la ley, ¿quién va a tener derecho moral sobre ellos? ¿Quién se atreverá a parar algo así?