Artículos de opinión Estado Español

¿350 diputados y diputadas?

Durante las dos sesiones de investidura no he podido evitar escuchar al líder del Partido Socialista, Pedro Sanchez, apelar a todos los diputados y diputadas del hemiciclo (a los 350) para que le den su apoyo o se abstengan y le permitan ser investido.

Supongo que estas declaraciones son un mero formalismo que se hace en este tipo de sesiones para intentar recavar apoyos de última hora, pero lo que está claro es que después las declaraciones realizadas a lo largo del tiempo por parte del líder socialista acerca de la imposibilidad de contar con partidos como DiL, ERC o EH Bildu que quieren “la ruptura de España”, ya se parte de una mala base para intentar convercerles. Me pregunto el por qué de apelar hacia toda la cámara cuando previamente se establecieron desde el PSOE vetos específicos a estas formaciones  y se las ha menospreciado a pesar de que han sido elegidas democráticamente, al no tenerlas en ningún momento en cuenta a la hora de intentar formar un gobierno.

Por si fuera poco, la mayoría de estas formaciones asegura que tiene la mano tendida para dialogar y aseguran estar dispuestos a permitir a Sanchez formar gobierno, puesto que han marcado su posición absoluta a no permitir otro gobierno de Mariano Rajoy, lo único que les produce un gran rechazo es el pacto con C’s y la falta de dialogo que ha venido sucediéndose de las elecciones del 20D.

Creo sinceramente que resulta un tanto incoherente utilizar aquello de la responsabilidad de Estado y las constantes referencias hacia la transición del 78 cuando se está excluyendo en la participación a formaciones elegidas democráticamente. La responsabilidad de Estado y la altura de miras a la que apelan constantemente debería tener en cuenta a los 350 diputados y diputadas a los que ustedes se refieren en sus discursos y no excluir a nadie como está haciendo desde el primer momento. Así que les invito a contar con todos o restar del cómputo directamente a los diputados y diputadas con los que no quieren contar, porque está claro que la altura de miras que se arrogan no la tienen.