Estado Español

Rajoy ya no tiende la mano a Sánchez

En sólo tres días, Mariano Rajoy ha pasado de anunciar que iría con la “mano tendida” al encuentro con el líder de la oposición, Pedro Sánchez, a protagonizar un embarazoso momento al rechazar estrechar una mano que el secretario general del Partido Socialista le tendió -en este caso, de forma literal- justo antes de dicha reunión.

Se trata, tan sólo, de la anécdota de la noche, pero simboliza perfectamente la gelidez y la tensión existentes en una reunión en donde Sánchez pidió “lealtad” para conformar un “gobierno de cambio” a un Rajoy que, tras el comentado desplante, sí ofreció la mano -por quincuagésima vez- al socialista, haciendo referencia, de nuevo, al tripartito que el popular anhela: PP-Ciudadanos-PSOE.

Treinta y cinco escasos minutos duró el cara a cara privado entre los dos líderes, en donde el presidente en funciones volvió a reiterar que un gobierno del PP (con él a la cabeza) sería lo “razonable, sensato y lo mejor para los españoles”. A su vez, y sin sorprender a nadie, Sánchez ofreció un “cambio” “progresista”, con fuerzas como Podemos, IU-UP o Ciudadanos bien simplemente apoyando la investidura del PSOE o bien entrando a formar parte del gobierno. De hecho, ha zanjado con un sugerente “no me cierro a ninguna posibilidad” la opción de gobernar en coalición con los de Pablo Iglesias.

Con todo ello, esta breve reunión en el Congreso no ha servido para encontrar puntos en común entre ambos líderes, sino más bien para evidenciar que ni tan siquiera parecen muy decididos a encontrarlos. Mientras Sánchez parece repetir a Rajoy algo así como “tú a la oposición y yo a Moncloa”, éste le responde con la cordialidad de un tripartito en pos del mantenimiento del establishment. Una cordialidad ficticia, como ya se dejó ver en las múltiples faltas de respeto entre los dos políticos, y como hoy se ha podido comprobar en este tweet de la cuenta del PSOE (@PSOE) en la que utiliza la etiqueta #MarianoEscondeLaMano para calificar de maleducado al presidente.

Tras esto, sólo cabe preguntarse: ¿y si después de estos meses, no todo acabó con el 20-D?