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Podemos confecciona su carta de San Valentín para el PSOE

Pedro Sánchez se ha tomado en serio aquel dicho de “un clavo saca a otro clavo” que tanto se repetía en la adolescencia cuando tu pareja decidía romper aquella relación que -oh, benditos 15 años- creías insumergible, como el Titanic.

Y, en este punto, a Pedro le salen muchas novias. A su derecha le pretende el yerno perfecto, Albert Rivera. Por la izquierda, sin embargo, le aparece un joven con melena y pasado rebelde. Y esta es la opción que más peso está cogiendo los últimos días: un amor “a tres”, en donde Pedro Sánchez tendría que compartir a Pablo Iglesias con Alberto Garzón, líder de IU.

Analogías románticas aparte, el jueves tanto El País como Europa Press advirtieron de que la formación púrpura preparaba un documento para pintar la rosa socialista de morado. Y qué mejor semana que la que arranca tras el 14 de febrero. Al día siguiente, llegó una matutina confirmación oficial: Podemos prepararía este fin de semana un documento como respuesta a los 53 puntos que el PSOE propuso antes de la ronda de contactos.

De esta forma, Podemos quizá quiera concretar la propuesta de gobierno de coalición que ya propuso allá por el mes pasado y que, dada la coyuntura política actual, se antoja hace un siglo. Este documento parece que no profundizará en el tema organizacional del gobierno, quizás para evitar las críticas que cayeron sobre la organización y sobre Iglesias en particular, a quien calificaron de “prepotente”, “iluminado” y le acusaron de hablar “de sillones” (todo ello dicho por Ana Oramas, líder de CC, en relación a la propuesta de gobierno “del cambio” en donde Iglesias se autoconcedió la vicepresidencia). En este caso, quieren hablar de temas como economía (prometen “luchar contra la situación de emergencia social en la que se encuentra nuestro país en estos momentos”), corrupción (proponen crear un “organismo específico de lucha contra la corrupción”) o igualdad (quieren recuperar el Ministerio de Igualdad, creado en la legislatura de Zapatero y eliminado tras la llegada de Rajoy a Moncloa). También se plantea la creación de un Ministerio de Cultura y uno de Medio Ambiente.

Los dos líderes -Sánchez e Iglesias- cada día se ven más acaramelados cuando hablan el uno del otro. Si Iglesias confesaba que el programa -aunque “incompleto”- del PSOE se parecía al de Podemos, este mismo viernes por la noche, Sánchez admitía que no se cerraba a un pacto con Podemos, como informamos tras la reunión que mantuvo con el líder popular, Mariano Rajoy.

En el PSOE, por su parte, acogerán de buen grado esta nueva propuesta y se alegran de que Podemos haya reculado tras el portazo ofrecido a los socialistas por negociar con el tercero en discordia: Ciudadanos. En este sentido, y en un nuevo capítulo de este reality que bien podría llamarse “Dos Príncipes para Pedro”, la Secretaría Política de Podemos afirmó en una nota que se congratulaba de que “El dossier del PSOE” mostrara un “antagonismo frontal con las políticas que propone Ciudadanos”. En la misma línea, Alberto Montero, responsable de Economía de Podemos, reconocía en una entrevista para El País que “[en el PSOE] están más cerca de nosotros de lo que pueden estar de Ciudadanos, con lo cual será más fácil ponerse de acuerdo”.

Por su parte, fuentes del Partido Socialista confirman que se baraja la posibilidad de que se propongan ministros independientes, lo cual, por un lado, limitaría el poder de Podemos en un hipotético gobierno y, por otro lado, podría rebajar la tensión existente entre Podemos y Ciudadanos, nombrando personalidades del agrado de ambos partidos. De esta forma, es posible que Sánchez esté buscando el apoyo de Podemos, IU-UP, PNV, Compromís, CC y NC (sumando 168 escaños) y la abstención de los 40 diputados de Ciudadanos, contando, así, con el rechazo de los 142 escaños restantes.

Los números comienzan a salir y es posible que esta semana se comience a esbozar este particular nuevo gobierno. Sin embargo, también es posible que se dibujen los nuevos trazos de lo que sería la sexta campaña electoral (tras las europeas, andaluzas, municipales y autonómicas, catalanas y generales) en apenas dos años.